jueves, 29 de octubre de 2009

Para qué blogueros

“Pero ellos son, me dices, como los sagrados sacerdotes del Dios del Vino que de tierra en tierra peregrinaban en la noche sagrada”. Respuesta de Hölderlin, a la pregunta ¿Para qué poetas? En su poema inacabado, Mnemosyne.

La cantidad de autores en el mundo se ha disparado. Denis G. Pelli, profesor de psicología y neurociencia en NYU y Charles Bigelow, profesor de Artes Gráficas en el Instituto de Tecnología de Rochester, y co-diseñador de la fuente Lucida, publicaron en la revista Seed un estudio que muestra cómo, en este siglo que comienza, se ha disparado la cantidad de autores en todo el mundo.

Desde el siglo XV, con el invento de la imprenta, hasta el 2000 el número de autores publicados en impresos, anuales pasó de 50 a 1,000,000, y desde entonces la cifra se ha mantenido estable. Para efectos de este estudio un autor es alguien que publica algo y lo leen al menos 100 personas. Por eso, a partir del 2000, la definición de autor incluye a los blogueros, los usuarios asiduos de Facebook y los twitteros. El primer blog apareció en 1997, Facebook se lanzó en el 2004 y Twitter en el 2006, todos estos son medios masivos y baratos de publicación propios del siglo XXI. El numero de autores de blog ha aumentado, de 70 en 1997 a 1 millón y pico en el 2009, los autores de Facebook aumentaron de 50,000 en el 2004 a 1,500,000 hoy en día y se calcula que para el 2013, 10,000,000,000 personas usarán Twitter, eso es prácticamente el 100% de lo que se calcula que será la población del mundo en ese año (claro, si sobrevivimos al fin del mundo en el 2012).

El primer aumento considerable de autores se dio con el descubrimiento del nuevo mundo, y el nacimiento del protestantismo (se publicó la primera Biblia vernácula traducida por Lutero). El segundo gran aumento se da en 1800 y coincide con la revolución industrial y el romanticismo. Hoy en día estamos viviendo el tercer gran aumento de autores que podría llegar a una autoría global, y que claro, coincide con el auge de Internet.

Una autoría global quiere decir que gobiernos, negocios, y organizaciones deben adaptarse a una población que cada día, con mayor fuerza, se ampara en el poder individual. Una autoría global quiere decir, también, que hemos cambiado privacidad por influencia; para bien o para mal, el que todo el mundo haga público lo que está pensando es un sobre-ejercicio de la opinión pública. La inminente autoría global señala que estamos pasando de ser un mundo de consumidores a un mundo de creadores.

¿Y a quien le importa que todo el mundo pueda publicar bobadas en Twitter? ¿Esos si son autores? Pues, lo son en el sentido estricto de la palabra. Si entendemos autor en su acepción pretenciosa, toca contar solamente a quienes usan boina y fuman Pielroja. Cuando se dice autor, propiamente se habla de quien crea y publica, no se asume, de antemano, que el contenido es particularmente sofisticado, y mucho menos, bueno. Si todos tenemos la posibilidad de ser autores, esa idea magnificada del “Genio” que nos viene asaltando desde el Romanticismo, se cae por su propio peso. Ahora todos podemos ser autores, no solo los elegidos. Al aumentar la competencia y la facilidad de las vías de difusión, en lo único que puede confiar un autor para ser relevante es en su propia disciplina y talento, y esto es una meritocrácia inusitada en un oficio que siempre se ha caracterizado por el mecenazgo.

Los autores de hoy no son sagrados sacerdotes de nadie en la tierra, no son los pocos que se reservan el derecho de nombrar, somos todos, los que opinamos. Los blogs, Facebook y Twitter alimentado una revolución en lo que a libertad de expresión se refiere, la línea entre autor y lector cada vez es más difusa y ambos adquieren un papel activo, el autor porque es quien crea y el lector porque interactúa con el autor, modificando su texto, y porque su gusto es el único filtro que le permite escoger qué leer, se borra la mediación del editor y por ahí derecho se dificultan los mecanismos de control de los grandes medios sobre la opinión pública. Para eso son los blogueros.

Million Dollar Portraits



Aproveché la sesión de fotos del editorial de moda de HOJA BLANCA para que Catalina Hernández, me tomara nueva foto para la columna de El Espectador -ya que ha habido gente indignada con lo fea que salgo (jaja). Ahí se trató de sonreír y no verme nerviosa, y esta fue la foto elegida, que espero monten pronto. :)



Por otro lado Catalina está haciendo una obra que se llama Million Dolar Portraits, que consiste en que uno le da un dollar y ella te hace un retrato. Catalina ya va por 100 retratos y el resultado es un conmovedor dossier de personas, personajes, o "figuras", como diríamos en la costa. Detrás de este ingenioso plan de pensión Catalina propone un proyecto de vida: todos los días vemos caras pasar por la calle y las descartamos, los retratos de Catalina las detienen en el tiempo, y un dollar es precio de la inmortalidad, (más aún para nosotros los tercermundistas).

A continuación reproduzco algunos de los retratos de la serie para que se antojen, y se comuniquen con ella aquí, vean más retratos aquí, y voten por ella aquí.













Catalinapordios en los blogs de ElEspectador.com



Este es un corto post para contarles que Catalinapordios va a ser un blog de ElEspectador.com.En este espacio publicaré posts estrictamente para Internet, voy a tratar de ser juiciosa y hacer al menos tres a la semana. De ahora en adelante usaré mi espacio en Blogspot como archivo, aquí montare todo lo que publique en medios impresos, las columnas y posts del blog de El Espectador y otras variedades. Mejor dicho, todo.

martes, 20 de octubre de 2009

Una mujer X


Publicado el 8 de octubre de 2009 en la sección de Opinion de ElEspectador.com

"Eres una blanca de mierda, yo soy un negro y no tengo miedo a la policía. Te mataré".

Eso le dijo Y a X en Tarragona, España, y después la agredió con un cuchillo. Y fue condenado a 16 meses de cárcel por lesiones y amenazas en noviembre del 2007. Los jueces le prohibieron acercarse a X en casi dos años. Aun así se acercó, ¿por qué? Porque X se lo pidió. La escena del porque-te-quiero-te-aporreo se repitió unos meses después y los vecinos llamaron a la policía. Descubrieron que la orden de alejamiento no se cumplía y a él lo condenaron por quebrantar la condena. X apeló.
X pide a la justicia que la deje vivir con su agresor, no entiende que el Estado se meta en su vida y dice que es una víctima de la normativa penal.

Uno naturalmente se pregunta si se debe proteger a las víctimas aún contra su voluntad, eso es condescendiente, aunque se caven su propia tumba. Vive y deja vivir. Pero y ¿qué pasa si a X la mata Y y el Estado no hace nada? ¿Es Y un criminal aunque tenga el consentimiento de X? Consuelo Abril, presidenta de la Comisión de investigación de Malos Tratos a Mujeres dice que “la mujer maltratada no tiene capacidad para saber si está en riesgo. Lo que dice puede tenerse en consideración, pero ella está dentro del ciclo de la violencia y percibe el peligro que corre.” La Audiencia Provincial de Valladolid, consideró que cuando el alejamiento se impone contra la voluntad de la víctima "se atenta contra su dignidad y contra su derecho a decidir libremente con quién quiere compartir su vida". "El alejamiento obligatorio es ineficaz", señala el Magistrado Ramón Sáez. "Las parejas vuelven a vivir juntas diga lo que diga el Estado. Una pena de estas características está abocada al fracaso”.

“Él pasaba por apuros económicos, tenía problemas con la bebida. Luego le dejé muy claro que debía resolverlo si creía en nosotros, y reaccionó. Nos ha costado más de un año pero ha dejado el alcohol, nos hemos mudado de ciudad y empezamos de nuevo. Se equivocó.”, dice X.

Ante esta declaración de X salta a la vista su tontería. Son frases que se han dicho a lo largo de los tiempos y que se han aprendido a reconocer como señales de alarma: excusar al tipo, decir que “él va a cambiar”, son clásicos, y si van acompañados de un “tenía problemas con la bebida” peor. Es como para hacer una postal de maltrato de género. Sin embargo es cierto que ella debe poder hacer lo que se le dé la gana. ¿Puede?

No. Básicamente las dos opciones de X son o a. estar bajo el poder de su agresor, o b. bajo el poder del Estado que la obliga a vivir separada de su amado. X es una víctima por definición.

Este es el tipo de asuntos que le deberían importar al feminismo más que cosas como “la objetización de la mujer en las películas porno”. No encontramos con una mujer X, en cualquier lugar del mundo, en el siglo XXI, que no tiene la posibilidad de la voluntad. Uno querría que ella tuviera más de dos dedos de frente y se diera cuenta de que la única que puede salir de esa situación es ella misma, que ha renunciado a su voluntad pero podría escoger recuperarla.

De eso es de lo que se trata en realidad el feminismo, de educar a las mujeres para que tengan una voluntad propia real. Muchas mujeres, como X, no la tienen. Tal vez fueron las circunstancias en las que creció o quien sabe que trauma con la figura paterna (obvio, siempre es el papá) pero eso no justifica que renuncie a su voluntad.
Ahora, ir a decirle algo es una falta de respeto. Vive y deja vivir. Por eso ser feminista no se trata de evangelizar por ahí, con pancartas andariegas si no de que una mujer, desde su calidad de mujer, tome la decisión personal de asumir las riendas de la propia vida.

La fe no es trinchera


Publicado el 25 de septiemmbre de 2009 en la sección de Opinion de ElEspectador.com

El general Freddy Padilla de León, designado como Ministro de Defensa encargado, debido a la renuncia de Juan Manuel Santos, se pasó por el Vaticano el miércoles y allí lo saludo el papa Benedicto XVI con palabras de ánimo que le reafirmaban que Dios estaba de su parte en la guerra colombiana.

Tras la audiencia, Padilla afirmó que "es emocionante saber que estamos en las oraciones del Pontífice" y que "los esfuerzos y sacrificios de las Fuerzas Armadas colombianas se ven recompensados con estos significativos gestos de solidaridad porque además no hay que olvidar que la fe católica es uno de los principales soportes que nos acompañan en la búsqueda de la paz y el orden institucional en Colombia", agregó el general. "Como se puede ver en los resultados de la lucha contra el terrorismo, está demostrado que Dios está de nuestra parte y a él le pedimos todos los días con devoción que nos de ánimo para lograr nuestro objetivos por el bien de Colombia y la comunidad internacional", afirmó.

Esta noticia me recuerda La parábola del partisano, un cuentecito del filósofo B. Mitchell para explicar cómo funciona el pensamiento religioso. Mitchell habla de un partisano, miembro del ejército rebelde, que conoce una noche a un extranjero que lo impresiona profundamente y pasan toda la noche (ejem) conversando juntos. El extranjero le dice al partisano que está de parte de la resistencia y que está ahí para ayudarlo, y le pide tener confianza en él pase lo que pase. Ni el partisano ni el extranjero se vuelven a encontrar en condiciones de intimidad. A veces se ve que el extranjero ayuda a los miembros de la resistencia y el partisano reafirma su fidelidad. A veces parece que el extranjero ayuda al otro bando, y cuando los amigos del partisano se lo señalan, el partisano dice “el está de nuestra parte”. De tanto en tanto el partisano le pide ayuda al extranjero, y a veces la recibe y a veces no. Entonces el partisano comenta: “El extranjero conoce perfectamente las cosas y sabe lo que se hace”. Sus amigos, exasperados le dicen: ¿qué tendría que hacer el extranjero para que admitieras que está equivocado y no esta de nuestra parte? Pero el partisano se niega a responder. No está dispuesto a juzgar al extranjero. Ni siquiera cuando sus amigos le dicen con desprecio: “bien, si eso es estar de nuestra parte, cuanto antes de se ponga en nuestra contra, mejor”.

Me inquieta que el general Padilla piense que la fe católica es uno de los principales soportes para buscar la paz y el orden institucional en Colombia. Tal vez es gracias a esa fe que, a pesar de los Falsos Positivos, se dice que el país va ganando la guerra. Padilla, emocionado por las palabras de Benedicto XVI, olvida que en el 2009, por primera vez desde que Uribe es presidente, los resultados del ministerio de defensa son desfavorables para el gobierno. Los guerrilleros muertos en combate, según un artículo de julio de la revista Semana, pasaron de 736 durante el primer semestre de 2008 a 298 en el primer semestre de este año, es decir, un 60%. La vez las cifras bajaron al dejar de contar los falsos positivos. Otro detalle que señalan analistas como Gerson Arias, de la Fundación Ideas para la Paz, es que después de siete años de ofensiva militar y de los golpes sufridos, la guerrilla se ha adaptado y ha empezado una reingeniería de sus fuerzas y su modo de operar. Al respecto, el profesor Alejo Vargas, del Grupo de Seguridad y Defensa de la Universidad Nacional, se pregunta con qué velocidad el gobierno y las Fuerzas Militares podrán responder a la adaptación de las Farc.

Claro, el general Padilla y toda Colombia puede creer en el dios que quieran, la fe es un asunto personal. Pero ni creer en Dios ni el pensamiento positivo hará que ganemos una guerra. El asunto de la fe se vuelve complicado cuando se extrapolan esos modelos del pensamiento religioso a otros ámbitos, como la política. No sé en qué momento, tal vez cuando los libros de autoayuda se tomaron las cajas registradoras, se empezó a pensar que la buena actitud es suficiente y que la programación neurolinguística es más eficiente que el trabajo. No es que quiera que seamos un país negativo y pesimista, pero tampoco me parece lo más adecuado ese positivismo sin sustancia, esa grandilocuencia que nos hace pensar que “todo es posible” como si nuestra idea de país estuviera empericada.

Parecen enfrentarse dos corrientes autoexcluyentes, una en que solo se ve lo malo, y otra en que solo se ve lo bueno. Yo me pregunto si no será mejor idea ver las dos caras de la moneda, y ver las cosas como son, no con la ingenuidad del partisano. Tal vez así no necesitaríamos alientos del papa, ni de Dios, (que últimamente parece estar mas ocupado cerrando clínicas de la mujer que cazando guerrilleros y paramilitares) y no tendríamos que refugiarnos en nuestra fe, una trinchera improvisada que no nos defiende de nada.

martes, 22 de septiembre de 2009

¡HOJA BLANCA VUELVE!



HOJA BLANCA, es una revista de libre distribución y participación abierta, un espacio editorial para jóvenes, con páginas abiertas a todo tipo de expresiones de la población de la ciudad entre los 18 y los 35 años. En HOJA BLANCA creemos que hay miles de jóvenes con talento y ganas de expresarse que no han encontrado un espacio en los medios escritos tradicionales para hacerlo. Que la ciudad, aunque cada día más interesante y diversa, aparece en el papel impreso como aburrida y cara. Es esa ciudad viva y múltiple la que queremos llevar a la web y al papel.

HOJA BLANCA se publicó por primera vez el 7 de noviembre de 2007, gracias a el apoyo de la Secretaría de Cultura en el marco de Bogotá Capital Mundial del libro. Desde entonces hemos publicado 5 revistas con temas diversos, Espacio Público, Ilegalidad, Contracultura, Futuro, Sexo y Rock and Roll en la que hemos recopilado una variedad de imágenes y textos originales creados por jóvenes que quieren incursionar en el mundo de las publicaciones o que, simplemente, querían opinar sobre un tema. La publicación final de cada número está compuesta totalmente por textos e imágenes seleccionados a partir de convocatoria pública. Estos son escogidos por un grupo editorial de la misma edad que los autores, diversas preferencias y exiguas credenciales.

Finalmente, después de un año, nuestra adorada revista vuelve a prender motores. Pero para eso, necesitamos su ayuda. Vamos a hacer una fiesta de recolección de fondos en Invitro el 7 de octubre de 2009, ($15.000, $5.000 consumibles) y nos encantaría que nos acompañaran. Con lo que recaudemos vamos a rediseñar la página web, en la que les traerémos contenido especializado para el medio y vamos a volver a sacar el impreso en una gran fiesta de lanzamiento en noviembre, a la que también están invitados.

Esperamos que todos nos apoyen.

Nuestra convocatoria para el próximo número está abierta hasta el 15 de octubre, el tema es UNO, 1, PRIMERO, UN, como quiera cogerse y con todas las tangentes necesarias. Recibimos textos cortos imágenes y videos, que pueden enviarse a revistahojablanca@gmail.com.

¡HOJA BLANCA, Publique sin palanca!
Evento en Facebook

domingo, 20 de septiembre de 2009

El día de la marmota

Spicy Sotomayor

Publicado en la revista Level Magazine, septiembre 2009.

Más allá del noticiero, el caso de Sonia Sotomayor resulta clave. En el fondo, devela las paradojas de una democracia que aún está en pañales.


Cuando Obama nominó a la juez Sonia Sotomayor para ser parte de la Corte Suprema de Justicia, muchos ojos se abrieron. Ella sería apenas la tercera mujer en formar parte de esta institución, y la primera latina. Naturalmente, esto causó revuelo en el corazón político de la nación. Los más conservadores protestaron. Los más liberales aplaudieron. El debate público alcanzó punto de ebullición.

A pesar las objeciones, el 6 de agosto de este año, Sotomayor fue confirmada.

Y por eso, a manera de celebración, la edición pasada de Vanity Fair nos invita a brindar por ella con un coctel muy especial.

La receta incluye fresas, tequila, pimienta negra y limón. Spicy! Sospecho que las fresas son por ese blazer rojo con el que apareció en tantas fotos, el tequila porque es latina –aunque es puertorriqueña, no mexicana–, y la pimienta por esa fama que la precede de ser algo “hot tempered”.

Este cóctel es una obvia representación de un estereotipo: el de la mujer latina; una imagen que poco o nada tiene que ver con la de Sotomayor.

Nuyorican de nacimiento, criada en el Bronx y educada en universidades como Princeton y Yale, Sonia Sotomayor es una reputadísima abogada de 55 años que encarna divinamente el sueño americano –tanto es así que su inspiración para ser abogada fue la serie de televisión Perry Mason–. Obama lo dijo hace poco: son los ideales americanos de oportunidad, igualdad y justicia los que le han permitido a la juez estar donde está: en el estrado más alto de la justicia norteamericana; sin embargo, hay que sospechar: ¿fue por sus excelentes credenciales o más bien por ser latina que la nominó? Probablemente, por ambas (pero que lo de ser latina no lo sepa nadie porque puede sonar racista).

Y es que es el calificativo de moda. A la misma Sotomayor se la acusó de racismo porque en el 2001 dijo que le “gustaría pensar que una sabia mujer latina puede emitir mejores juicios que un sabio hombre blanco”. Una frase que, a la luz de eso que llaman “affirmative action”, no suena tan descabellada. La acción afirmativa, que comenzó bajo el gobierno de Kennedy, es una acción a favor de un determinado grupo social, étnico, minoritario, que históricamente ha sufrido injusticias sociales. Es una forma compensación, una cuota de participación étnica, un principio democrático que busca la igualdad de oportunidades.

Quienes no se ven favorecidos por esta medida levantan su puño al cielo y claman “si tan solo yo fuera indígena, lesbiana y paralítica, el mundo sería mío”. Pundits como Pat Buchanan dicen que “la acción afirmativa es para incrementar la diversidad discriminando a los hombres blancos”–este personaje llegaría a afirmar que no podría haber nada malo con una corte racialmente homogénea, pues “el 100% de los que escribieron la constitución [...] fueron hombres blancos”–. Lo que olvidan los detractores, es que a la indígena lesbiana paralítica se le dan oportunidades porque sigue siendo discriminada; es decir, porque sigue jodida, solo que un poco menos que antes.

Fueron precisamente hombres blancos como este, y con este tipo de comentarios, los que se la pusieron difícil a Sotomayor, quien durante las semanas previas a su admisión definitiva prefirió alejarse del tema racial, manifestando, más bien, que aquello que alguna vez dijo hace énfasis en la compasión que ha aprendido gracias a su género y raza, dejando claro que ella toma sus decisiones de acuerdo a la ley y no a su genética.
Una genética que, en ocasiones, ha sido retratada de manera degradante.

La obra de una de las artistas cubanas más reconocidas del mundo, Ana Mendieta, se burla del típico estereotipo al que se ha reducido a la mujer latina: esa chica sassy y picante que en el mundo del espectáculo es usualmente representada por Sofía Vergara. Por medio de fotografías en las que pegaba su cara a un vidrio hasta volverse lo menos sexy posible, esta exiliada reflexionó acerca de lo difícil que es ser mujer, y además latina, en un país gobernado por hombres, y además blancos. Parte de su performance también giraba alrededor del tema de la violencia contra el cuerpo femenino.
Irónicamente, Mendieta se casó con Carl Andre, un artista minimalista ario con quien tuvo una relación tormentosa que acabó de manera trágica: ella cayó desde.

A través de su obra, la artista cubana Ana Mendieta reflexionó acerca de lo difícil que es ser mujer, y además latina, en un país gobernado por hombres, y además blancos. el balcón de su apartamento, en un piso 34, para aterrizar en la calle y estampar su cara en el suelo como ya lo había hecho en sus fotos. Más tarde, Andre –quien primero fue acusado de asesinato y luego absuelto de todos los cargos– hizo una gran exposición en Nueva York en la que no faltaron manifestantes y carteles que decían: “Carl Andre está en Guggenheim. ¿Dónde está Ana Mendieta?”

Afortunadamente, hoy nadie pregunta dónde está Sotomayor.

Ya todos lo saben.

Una de las mayores ventajas de la confirmación de Sotomayor en un cargo tan importante es que obliga a repensar el relato de la identidad latina. La manera como se está retratando al otro en un país que, desde los medios y el mercado, se ha acostumbrado a reducirlo. A limitarlo. Por lo mismo, este triunfo de Sotomayor demuestra que eso de la acción afirmativa no es un premio de consolación: es un derecho necesario. Sotomayor, como figura pública, no deviene en caricatura: no es esa latina spicy cuyos meritos están solo en sus caderas ni que solo sirve para lavar platos o aderezar fantasías de machos blancos. Al contrario. Más que un chili agresivo que le dará gastritis al sistema judicial norteamericano, Sotomayor es una bocanada de aire fresco. Un sacudón. Un laxante para la –a veces tan estreñida– democracia.

Estas son las mañanitas

Colombia es poison*

Publicado el 11 de septiembre de 2009 en la sección de Opinion de ElEspectador.com
Encontré en YouTube el desagradable video Colombia 2025, que presume que en dos décadas seremos un país del primer mundo.

Colombia 2025 sostiene que nuestra imaginación y talento son suficientes para salir del hueco y que nuestro país puede cambiar con cuentas alegres y pajazos mentales que guarden esas cosas desagradables como la pobreza y la corrupción bajo la alfombra.

Aparentemente es nuestra actitud derrotista lo que tiene jodido al país y al montarnos en el bus del pensamiento positivo todo mejorará. La línea de tiempo que el video propone comienza, evidentemente, en el 2002, con una foto de Uribe, a la que le sigue una de la liberación de Ingrid, que se ha convertido en una especie de cinco-a-cero político. Gracias a nuestra “capacidad de soñar” (frase de cajón de reina de belleza) podremos repensar el país sobre los pilares de la “biodiversidad, las industrias de la creatividad y las energías alternativas”. El gran logro que impulsa estos eventos es que Cristian Samper fuera nombrado director del Smithsonian, lo cual, según la lógica de Colombia 2025, se traduce en avances científicos que en el video se ilustran con una serie de símbolos del horóscopo (tal vez la astrología es la ciencia de los sueños).

El país, por razones gratuitas e inexplicables, se dedica en el video a “la biotecnología, el biocomercio y los servicios ambientales”, disciplinas abstractas que tal vez venimos cultivando hace rato; si entendemos la biotecnología como el desarrollo de mejores cepas de marihuana, el biocomercio como la trata de blancas (más bien trigueñas) y los servicios ambientales como la caza de hipopótamos. El video propone cosas tan descabelladas como una biópolis en Villavicencio, probablemente construida encima de la famosa discoteca Capachos, para disgusto de muchos, y unos tales biocorredores que atravesarán Colombia, un país que ni siquiera ha terminado de construir sus carreteras.

El video, más que orgullo patrio, produce tristeza. Es evidente que Colombia 2025 tiene proyecciones muy ingenuas, pero lo más macabro es su premisa base, que es la misma de Colombia es pasión y de todo el cuento de volver nuestro país una marca que resulte atractiva para la inversión extranjera. La premisa, cuya base es el olvido, es una negación que nos envenena.

Colombia 2025 no está llena de esperanzas, está llena de odio, es un proyección de un país que de desconoce a sí mismo, Colombia 2025 se construye con colombianos a quienes sí les sabe a bueno el trago extranjero, con un orgullo patrio arribista que aspira a un futuro aséptico en el que pareceremos (no seremos) un país del primer mundo. Las imágenes, aunque van acompañadas de la palabra “diversidad”, muestran una proyección homogénea, aburrida y poco original que contradice “nuestro potencial creativo”, y que evidencia la vergüenza que nos da tener el país que tenemos. Preferimos olvidarlo con un maridaje entre imágenes de archivo y pensamiento positivo.

Tal vez eso es el tal pensamiento positivo, un delirio de grandeza que cambia “mi vida es un desastre” por “todo es posible” aunque la segunda afirmación no vaya acompañada de esfuerzo alguno. O tal vez sí, hay un esfuerzo por olvidar. Colombia 2025 concluye con que los tiempos malos del país son recuerdos lejanos que se desvanecen en las mentes de los más viejos. En solo 25 años se han olvidado los falsos positivos, los desplazados y la pobreza. ¿Cómo podría ser la violencia del país un recuerdo difuso? ¿Con lobotomía gratis impartidas por la Eps? Ese desconocimiento de la historia del conflicto colombiano es lo que nos tiene hoy dando tumbos como gusanos ciegos apostándole al primer pseudomesías que aparezca; y construyendo castillos en el aire que se desvanecen con un soplo. Nuestra memoria carcomida no es un buen cimiento para nada de lo que este video propone.

Colombia se envenena de inconsciencia, al mediocre se le dice “bonachón”, a la hamponería “malicia indígena” y a la improvisación profesional “emprendimiento recursivo”. Colombia se envenena de olvido porque pensamos que lo nuestro es un problema de imagen que se arregla pintando la fachada, y nos encanta la leve traba que provoca el olor de la pintura. Colombia es veneno porque nos bogamos la estética boba de Colombia es pasión, es veneno porque nuestro positivismo es puro Valium político, “olvido positivo” que nos corroe por dentro para dejar un cascarón enclenque, bonito e intoxicado de vergüenza: un futuro sin pasado.

*Celebre status de Facebook de Jota Montoya.



Cata de condones

Publicado en la revista Soho, septiembre de 2009.

Me han pedido que sea una catadora de condones. Debo decir que acepté demasiado rápido. Tal vez he debido dudar un poquito, como para mostrar pudor. Pero la idea es fantástica y el pudor nunca me ha parecido una cualidad.

Catar es gustar un producto con atención, someterlo a los sentidos, intentar conocerlo buscando sus defectos y cualidades, estudiar, analizar, describir, juzgar y clasificar. Son demasiados verbos que no pueden usarse en simultáneo al verbo tirar, porque un orgasmo seca la lengua y uno olvida las palabras, no tiene sujeto ni predicado. Por eso vamos a cambiar los verbos: poner, lamer, entrar, sentir, venir, volver, y cuando vuelva pensaré, mientras miro largamente el techo blanco de mi cuarto, en qué fue lo que hice, y en cómo y cuándo volverlo a hacer.

Vamos catar condones, seis condones. Los llamaremos el líchigo, el de puntitos, el de amaretto, la chuspa, el condón peluca y el del anillo.

Lo siguiente que debe conseguirse es un, eerm, ¿probador de condones? Es decir un mancito que se los ponga porque si no cómo hacemos. Llamémoslo Sujeto de Prueba 1 (SP1). Mantendremos esta denominación a lo largo de este estudio, porque siempre son seis polvos, y si doy el nombre del probador, corro el riesgo de que mi mamá lo invite a almorzar.

¿Seis condones?, pregunta entusiasmado el sujeto. Seis, le digo.

El condón líchigo es el referente de prueba porque es el que saca Profamilia, es decir, el clásico, el condón más comprometido, que encarna en el látex una filosofía propia. El líchigo no nos produce tanta curiosidad. Ambos lo hemos probado, yo tuve un novio que creía en la causa socialista, es decir, era un tacaño, y siempre compraba esos condones Piel.

Así que usaremos el de puntitos... Mejor si me haces la paja así como quien no quiere la cosa —le digo—, y el sujeto obediente, con el que estoy tan rico en las cobijas, pasa la mano por mi ombligo hacia dentro de mis calzones. Una cosa llevó (deliciosamente) a la otra. El condón abrió fácil, yo se lo puse porque esto es periodismo de inmersión, y debía (uf) inspeccionar cada detalle. Los puntitos y el relieve no fueron tan obvios al tacto de mis manos. Entró despacito para que yo sintiera la (ah) diferencia. ¿Había… diferencia…? Sí. Un poco más… um… contundente la cabeza; podía atenazarla con mis músculos.

Sábado. El condón peluca nos dio susto. Usamos el de amaretto. Este era un polvo con agenda evidente, pero eso no estaba mal porque nada arrecha más que la anticipación de una mamada. Así que nos sacamos las camisas y le zafé despacito la correa, le puse el condón, porque así siempre es más rico, y mis manos olían a amaretto, y después, cuando él me besaba, mi boca también olía a amaretto. Eso fue bonito.

El domingo el condón peluca se sintió como un deber así que, nerviosos, lo sacamos de la cajita y tratamos de entender cómo era que se ponía. Difícil. Muy seco, afortunadamente había lubricante en la mesa de noche (gracias, Cosmo, por tu sabiduría). El esfuerzo mental fue un turn-off y para mi cerebro, que estaba funcionando a medias, todo el proceso fue extenuante, como cuando uno trata de rebatir el famoso argumento de que "es que ahora se puede viajar por carretera". La extravagancia de este preservativo precede a la verga. Es difícil al comienzo. El caucho es como duro y yo tengo piel delicada. Hay que admitir, sin embargo, que la entrada es con-tun-den-te.

Es lunes festivo. Queremos tirar, pero la chuspa nos da mamera. ¡Al mal paso darle verga! El condón es como una bolsita, como un gorro de baño de hotel… como que se pone y se hala por los lados. La verga queda como una manga pastelera. La chuspa, mejor diseñada que el peluca, trae su propio lubricante y eso siempre es chévere. Entra. SP1 hace caritas. Tal vez es cierto lo que dice el sobre y la chuspita es más sensible (diablos, ¡más delgada! ¿Se irá a romper). Pero bueno, él parece contento… Es como condón de emergencia para una finca. Una emergencia real, porque su tenencia premeditada hará quedar muy mal al portador.

Para hacer un break de las rarezas pasaremos a los condones de Profamilia, los líchigos. En realidad, eso estuvo bastante bien. Es un descanso que el polvo sea más importante que el condón.

Grand finale: el kit condón + anillo vibrador. Este es un viejo conocido, pero para SP1 no. Yo, que sé lo que me espera, no puedo esperar. Pero hay mucho por hacer. Este es el último polvo. La despedida. Recorremos nuestros pasos preferidos. Un poquito a la derecha, así. Yo ya no puedo más y le pongo el condón. Después el anillito. Prendo el anillito. SP1 hace cara de oh-mi-dios. Y va a entrar. Uf. Mi mente está en blanco. Lo que sucede a continuación solo se puede narrar en onomatopeyas. Es un polvo largo. La verga es como un gran vibrador de carne que para mayor felicidad viene con cuerpo, y manos, y pies, y cabeza, y boca, y ojos. Acaba-mos. Creo que todavía queremos. Pero él ya se vino y parece fuera de combate. Es uno de esos momentos en que los hombres se ven más bonitos, han dejado ir su testosterona beligerante y agachan la cabeza extasiados en su derrota.

SP1 ha sido bueno. Lo he visto levantarse seis veces, y otras seis para ir al baño. He estado catando los condones, pero también a él. Cuento las maderitas del techo. Tal vez sí valga la pena invitarlo a almorzar.

Habría que hacer este experimento con una pareja gay, a ver qué pasa en otros orificios del mundo.

Ranking:

1. G Vibration. Kit condón + anillo vibrador. (¡El ganador!)

Señas particulares: Viene en una cajita un condón bien lubricado y un anillito de caucho que se pone en la base de la verga. Tiene unos turupes especiales para estimular el clítoris.

Pros: Tuerce los ojos. Es in-cre-í-ble. Estimula al tiempo el clítoris y el punto G. Garantiza el polvo con lo mejor de tirar con un man (el man), y lo mejor de tirar con un vibrador (que vibra).

Contras: Algunas vergas se confunden y no se paran. No es para todos los días, se puede pasar de "dicha absoluta" a "¿será que tengo párkinson?".
2. El condón con puntitos. Marca Jäger

Señas particulares: Tiene textura o relieve que supuestamente estimula el punto G.

Pros: La textura se siente, como si la verga estuviera más gordita. Le da un "algo más" al polvo, es como echarle brandy al tinto.

Contras: Tal vez que está diseñado solo para mujeres, los hombres no sienten la diferencia. No hay experiencia compartida. ?

3. Condón Today de sabores (amaretto)

Señas particulares: Huele y sabe a amaretto.

Pros: Inspira una buena mamada.

Contras: Puede ser empalagoso. No sirve para poner cachos porque deja rastro.

4. Condón líchigo marca Piel: el de Profamilia

Señas particulares: Ninguna. Ni muy muy ni tan tan.

Pros: Es un condón silencioso, no toma protagonismo, como los buenos mayordomos "que uno ni se da cuenta de que están ahí".

Contras: ¿Solo le invirtió 3000 pesos al polvo? ?

5. El condón chuspa. Marca Unisex

Señas particulares: Es unisex, pero no entiendo cómo. Fácil de confundir con cualquier otra bolsita.

Pros: Parece que es mucho más sensible, el pro aquí es para los manes.

Contra: Su valor estético es 0. Es mejor no mirar para que no se dañe el impulso.

6. El condón con peluca

Señas particulares: Tiene una cabeza de caucho que se parece al pelo de Lisa Simpson. En los sex shops lo ponen en la sección de trucos y bromas. Viene en varios colores.

Pros: Exige ser valiente y eso siempre es sexy.

Contras: El condón es difícil de poner, no está lubricado, mientras uno descubre cómo ensartarlo en la verga se puede desinflar. La cabeza es dura y puede ser irritante.

Consideraciones finales:

-Los condones están diseñados para las mujeres, SP1 no sintió mayor diferencia entre uno y otro.

lunes, 7 de septiembre de 2009

La cuerda floja


Publicado el 29 de agosto de 2009 en la sección de Opinion de ElEspectador.com
No es la primera vez que alguien duda del género de Caster Semenya, la atleta surafricana que acaba de ganar la medalla de oro por los 800 metros planos.

Su tía cuenta que cuando era una niña sus compañeritos se la montaban dudando de su feminidad, y ella los convencía sin más argumentos que sus golpes. En bachillerato, en las competencias de atletismo, las jóvenes contrincantes le preguntaban con gritos si era hombre o mujer, y Semenya les contestaba mostrándoles en el baño, que sus genitales se parecían a los que ellas reflejaban en el espejo.

Debe ser muy difícil vivir una vida en la que a uno le piden constantemente que se baje los pantalones/ levante la falda, sin siquiera tener el desenlace feliz del sexo. Pero bueno, en deportes el cuerpo se examina como un objeto, no como una construcción posmoderna de bla bla bla, así que el género no es una decisión personal. Ha habido avivatos que se hacen pasar por chicas para ganar y por eso desde los años 60 examinar el género de las concursantes es casi obligatorio.

Hay casos que las atletas se ven y se sienten como mujeres, pero “son” hombres “cromosómicamente”. Esto le pasó a Shanti Sounderajan, en el 2006, después de ganar una medalla y ser sometida a una “prueba de género” se enteró, de que “en realidad era un hombre” aunque toda la vida había pensado lo contrario, y perdió su medalla.

Otros casos tienen que ver con el consumo de drogas. El/la atleta Heidi Krieger tuvo un tratamiento hormonal tan agresivo que quiso someterse a una operación de cambio de sexo y vivir como hombre. Quien le suministró las hormonas fue el doctor Ekkart Arbeit, hoy en día jefe de entrenadores del equipo sudafricano, y esto alborotó las sospechas en el caso de Semenya.

Pero no, no era cuestión de drogas. Así que la atleta se hizo la tal prueba de género, cuyos resultados no han sido revelados todavía. Pero, ¿puede dicha prueba contradecir a Semenya? Si tuviera tal desorden cromosómico, si es un XXY, o sobreproduce andrógenos y se ubica en esa línea difusa entre hombre y mujer, humano y dios, ¿qué?

Nada más insuficiente que las categorías de género pues nadie tiene claro cuál es el factor que puedadirimir, contra toda duda, si uno es hombre o mujer. No nos podemos confiar en la apariencia y revisar los genitales no basta, pues podría haber genitales de un sexo y entrañas de otro. ¿Qué es ser mujer? ¿Orinar sentada? ¿Producir estrógenos? ¿Si se produce más testosterona se es menos mujer? ¿Quién tiene la última palabra?
-
“No vamos a dejar que los europeos definan y describan a nuestros hijos” dijo Leonard Chuene, el presidente de atletismo en Suráfrica. Eso es una clara referencia a la Venus de Hottentot: en 1810 una surafricana llamada Saarjite Bartman fue llevada a Inglaterra y a Francia para exponer su anatomía de “negra primitiva”. Los surafricanos no lo han olvidado, y por eso descreen de la objetizaciónn científica y la certeza europea.

Eso es precisamente el problema: la certeza. Sea lo que sea que tenga Semenya, basta verla par saber que se ubica en un campo difuso de la línea que nos enfrenta con los hombres. Semenya reta nuestros límites y nos obliga a cuestionar la forma tan ordenadita en que comprendemos el mundo.

En dibujo, lo primero que uno aprende es que las líneas no existen, son una construcción mental por medio de la cual entendemos el mundo. Es natural que uno se refiera al mundo en esos términos, como si tuviera líneas, porque así se simplifica la cosa y todos nos entendemos mejor. Caster Semenya nos recuerda que nuestras categorías se ajustan al mundo y no el mundo a nuestras categorías y que las líneas, en efecto, no existen, son más bien una maraña de cuerdas flojas. Me encantaría que de una de estas cuerdas pronto colgara una medalla.


miércoles, 2 de septiembre de 2009

La edad de la inocencia

miércoles, 26 de agosto de 2009

Curas y venenos: el botiquín de mi bisabuela


Publicado el 14 de agosto de 2009 en la sección de Opinion de ElEspectador.com
Cuando me emborraché por primera vez tenía 14 años. No estoy diciendo nada novedoso, en este país todos, salvo unos cuantos beatos, somos uno beodos.

Según el informe de “Consumo de alcohol en menores de 18 años en Colombia: 2008”, de la Fundación Nuevos Rumbos, un 43.5% de los adolescentes de sexto de bachillerato toman, y la cifra aumenta al 86,6% cuando están undécimo. Según el estudio los jóvenes colombianos empiezan a tomar a los 11 años y el 70% son bebedores activos.

Los riesgos del consumo de alcohol en menores son más que evidentes, pero a mi no me frenaron cuando era adolescente. Mi bisabuela, que conocía las fuertes mañas de la estirpe, me sentó a “enseñarme a tomar”. Me dijo, por ejemplo, que son mejores los tragos puros porque así uno sabe cuánto toma (por eso los cocteles emborrachan más). Me enseñó que, contra la versión de muchos gigolós adolescentes, la ginebra no es “suavecita”.

Creo que la estrategia de Carlotica, mi bisabuela, funcionó porque mi simpatía Churchill-esca por el trago no me ha traído problemas distintos a los que ya sé buscarme sobria. La estrategia fue efectiva por lo siguiente: ella tenía más confianza en la educación que en las prohibiciones.

Y no es un gran descubrimiento que las prohibiciones no funcionan, si no que lo diga Al Capone, ya que pocas cosas han cambiado desde su época. En EEUU el consumo de alcohol en menores de 18 continua aumentando. Estas borracheras adolescentes además de osudas, son peligrosas. Las consecuencias van desde el nefasto drink-n-dial (tomar y llamar) hasta los accidentes, los asaltos sexuales y la muerte.

En respuesta a esto muchos estados en EEUU subieron su edad mínima para tomar a 21 años. John McCardel, un profesor de historia del Middlebury College observó que, a pesar de esta medida, los ingresos a Urgencias en la universidad por problemas relacionados con alcohol habían aumentado en un 84%. Es decir que primero el consumo no había disminuido y que, segundo, la borrachera irresponsable se extendía a mayores de 21.

Entonces el profesor McCardel tuvo una idea, algo así como la versión gringa de la estrategia de mi bisabuela: las licencias para tomar. Al tipo se le ocurrió que en los programas de estudio de bachillerato se incluyeran cursos que enseñaran a tomar. Tal vez no sería sentando a los alumnos a jugar dominó y tomar aguardiente, como hizo Carlotica, pero tampoco dándoles una lora aséptica del asunto, llena de consejos de temperancia y tácticas de miedo. (Difícil intermedio, y yo me quedo con el dominó).

Aprobado el curso los jóvenes sacarían una licencia para tomar, algo así como una licencia de conducción, y el consejo de no usarlas al tiempo. El plan en papel es perfecto, pero uno no aprende a tomar leyendo, y ese es el primer obstáculo para que a McCardel le hagan caso.

Probablemente no le harán caso porque todavía se percibe que la prohibición es el medio más efectivo. ”No lo hagas” se dice (pero sí lo van hacer), así que en realidad la sentencia es un “si lo haces no me cuentes”. Es una linda base para fundar un país lleno de doble moral.

Se educa a los hombres y se prohíbe a las bestias. Al prohibir se trata a la persona como si no fuera capaz de entender. Se tiene la idea de que un menor de edad no entiende, y por eso hay que cerrarle los ojos al mundo. Por principio, si se pensara que el adolescente entiende, se le educaría sin tabúes ridículos y sin esperanzas de que el jovencito sea tan bueno como aparenta ser en las comidas familiares. Para educar a la juventud en un consumo responsable, en ser responsables con el mundo en general, se necesita dejar de pensar que es inocente y prístina, y empezar a verla como es en realidad. Las adolescentes más santas seguro guardan estampitas en el forro de sus contraseñas falsas.

El consumo responsable se trata de educar y no prohibir, de no satanizar, y entender que hay escalas de grises. Se trata de ver a los consumidores como individuos particulares, no imaginarlos como una clase homogénea. Un consumo responsable es extensivo a todo, desde el consumo de ropa hasta el consumo de drogas; consumo responsable es entender que no hay curas y venenos, si no que cada cura, en la medida incorrecta, se convierte en veneno.