El fin de semana Alejandro Gaviria escribió que está mamado de oír hablar de uribe. Pero cómo no hablar de uribe, ¡si uribe es fascinante! Se queja también de lo que llama la ‘sociología antiuribista’ y la llama intelectualmente desdeñable, porque claro, son más importantes los datos reales como las "crecientes iniquidades del sistema tributario o el problema del empleo o el mismo deterioro institucional". Aun así esta sociología antiuribista es más interesante y emocionante que todos los datos, ¿esto la hace banal? Estoy segura que sí, pero es que lo banal es adictivo, delicioso, y, sobretodo, culturalmente influyente. Todo porque está lora construye un relato y unas imágenes para el antiuribismo y el uribismo, y los datos dejan de ser relevantes, porque los imaginarios son eso, imaginarios.
El informe especial del periódico de El Polo, es sobre la propaganda uribista y el artículo explica que en la televisión nacional uno cree que está recibiendo información pero en realidad lo que está recibiendo es propaganda. Se habla de un lenguaje, de una forma de presentar las ideas uribistas y cómo éstas se apoderan de la mentalidad del común. En una entrevista a Cesar Mauricio Velásquez secretario de prensa de uribe le citan a Hitler que decía que la muchedumbre es femenina y hay que seducirla a través de la sensación (sensación, no lógica). Velásquez los reafirma (sin darse cuenta) y les dice que el lema "Colombia es pasión" tiene sentido "porque cuando uno está enamorado es apasionado". Uribe nos ha levantado con frases como estas, no con datos, y como mujeres recién conquistadas, hablamos y hablamos de uribe.
Entiendo el cansancio de Gaviria, y sí, que bien nos vendría que cuando se hable bien o mal de uribe se citen datos concretos. Lo que pasa es que,estos datos, como los mencionados todas las semanas en los periódicos nacionales, el aumento del desempleo, la yidispolítica, el fashion faux pas con el emblema de la cruz roja, se conocen, la gente ama a uribe, ese fenómeno hace de él un tema recurrente. Este amor no es racional, entonces ¿podrá sucumbir a hechos prácticos? No, porque un verdadero creyente lo es porque defiende lo que cree, incluso cuando toda evidencia empírica la contradiga. Es fe no ciencia, y la fe mueve montañas sin mencionar ningún dato.
Ejemplo de fenómeno estético: el otro día me leí un artículo que contaba como unos científicos de McGill University habían estudiado porqué las canciones de ABBA (el grupo de los 70) siguen vigentes hasta la fecha. Estos científicos dicen que la música de ABBA es un 'earworm', gusano del oído, y algunas de sus características son letras simples, repetitivas, sonidos que apelan a las emociones, y un coro directo que satisface nuestra necesidad de orden. Lo de la repetición es clave porque apela a nuestro sistema de memoria. No es muy difícil intuir que el carisma de nuestro presidente es parecido al de ABBA, el presidente repite frases sencillas, sonidos que apelan a las emociones, y su discurso tiene un coro directo que satisface nuestra necesidad de orden: la seguridad democrática. Uribe también es un earworm, por eso nos cansa y nos fascina y suscita conexiones traídas de los cabellos como esta que hago entre el presidente y el grupo sueco.
Estamos todos cansados de oír hablar de uribe pero es imposible parar, y la parla sociológica barata es importante porque ese es el relato en el que, para bien o para mal se construye uribe como personaje. El relato es precisamente lo que construye memoria e historia, y una vez se ha metido como un gusano en nuestro cerebro y ha cambiado nuestra manera de pensar la validez fáctica que lo contradiga pierde su fuerza.
miércoles, 23 de julio de 2008
jueves, 17 de julio de 2008
Salir ganando

Este mes Washington le pidió a uno de sus diplomáticos estrella, William Wood, trasladarse de Bogotá a Kabul con la entusiasta bendición del pentágono. Wood estuvo supervisando el Plan Colombia, diseñado para ganar la lucha contra los carteles de drogas, que financian las guerrillas, y de esta manera hacer de Latinoamérica un lugar seguro para el pro-americanismo.
Wood se unirá al nuevo comandante de la OTAN en Kabul, el general Dan Mac Neill, y su misión es erradicar los cultivos de amapola y matar a la insurgencia de hambre hasta que se rindan.
Hace seis años según el planteamiento de Washington, Colombia era un caos, pululaba el secuestro, las masacres eran endémicas, las guerrillas, los carteles de drogas y los paramilitares luchaban por adquirir el control de una región que proveía el 90% de la cocaína que entra a EEUU.
Solución: 600 millones de dólares al año para reforzar al ejército y a la policía permitiendo al gobierno central restablecer el control del país. Al parecer, gracias al Plan Colombia, la tasa de asesinatos se redujo a un tercio y la de secuestros también, Colombia se volvió un país con carreteras seguras, y se reeligió a uribe.
La solución parece tan fácil que es hasta sospechosa, pero, dirán en Washington, si se está ganando la guerra en Colombia, ¿por qué en Afganistán no?
Ese es el problema: la guerra contra las drogas no se puede ganar, al menos no si donde se ataca es en los países productores y no en los consumidores.
Después de el trabajo de Wood, los gringos, siguieron consumiendo la misma cantidad de cocaína que antes porque los cultivos se mudaron a Bolivia, Perú y la selva amazónica, donde se pierden hectáreas de selva virgen cada año para su cultivo. El hecho es que mientras el mercado de los narcóticos sea lucrativo, los países del tercer mundo los producirán. Sentido común. Hay mercado para el consumo, por eso hay narcotráfico.
Sin embargo, a juzgar por el traslado de Wood, parece que la solución a este embrollo es inyectar dinero a la guerra y fumigar. Pero, lo único que esta solución hace es desplazar los cultivos, mientras tanto, se muere gente y se destruyen ecosistemas.
No sólo es un asunto de que la solución ha probado que no sirve, es un asunto de que EEUU piense que Afganistán y Colombia son la misma vaina. Ok, allá también se manda un montón de plata para la seguridad y se la tragan los corruptos. Allá también hay guerrillas financiadas por la droga. Y allá también, esta intervención, sólo ha desplazado la producción, y Europa consume tanto opio y heroína como siempre, sólo que ahora la amapola está más cara que el trigo. Aún así Afganistán no es Colombia.
Afganistán tiene la desventaja de que el gobierno local no sirve para implementar estas políticas porque no es lo suficientemente fuerte. La política británica de ocupar pequeños pueblos y ganarse los corazones de sus gentes ha sido un desastre, les ha salido mejor pagarle a mercenarios locales para que controlen algunas provincias. Los comandantes locales, sin embargo, se oponen a las fumigaciones, en parte porque los carteles de la droga son los únicos que de verdad mantienen a raya a los talibanes, aún cuando los financien.
Wood llega a Afganistán con el mismo modus operandi que a Colombia, claro, porque esa gente que no habla inglés es toda igualitica. Además va a implementar una solución que no sirve ni aquí ni allá porque el problema de las drogas es social y económico, y la guerra no lo corta de raíz. Castigar a los países productores no es lo mismo que bajar la demanda, por eso, suponer una victoria contra la droga en Colombia o Afganistán es ridículo…
Tal vez no tan ridículo, nosotros les vendemos drogas, ellos nos venden armas y al final todos salimos ganando.
martes, 8 de julio de 2008
El 'Robinson' colombiano
Publicado el 9 de julio de 2008 en Cartas de nuestros lectores en EL ESPECTADOR.
Expedición Robinson fue el primer reality que se produjo en Colombia y salió al aire en el 2001. Me acuerdo que era tema diario de conversación, el formato era novedoso, al menos para el país, y la idea de poner una muestra escogida de personas a interactuar en una isla, muy al estilo El Señor de las Moscas de William Golding, La Isla Misteriosa de Julio Verne y, por supuesto, Robinson Crusoe de Daniel Defoe. Uno se preguntaba ¿Quién ganaría? ¿El más astuto? ¿El más apto físicamente? Pues resulta que en los consejos que se realizaban en las eliminatorias semanales se preguntaba: ¿quién debe ser el Robinson colombiano?
A mí la pregunta me llamó la atención porque tiene unas connotaciones morales fuertísimas. Sobre todo porque Survivor, el mismo reality en su formato original, era ganado por quien menos valores y más sangre fría tuviera de manera que, habiendo engañado a todos, llegara hasta la final. Eso tiene mucho sentido si estamos hablando de supervivencia, ¿no? ¡Pues no!
Eso de sobrevivir será una hazaña para los gringos, pero para Colombia todo se trataba de quién se merecía ganar ese lugar, quien podía representar a todos los colombianos. Este ‘modelo’ más que encarnar lo que somos, debía encarnar lo que queremos ser, es decir, es un modelo aspiracional. Nadie va a pedir que nos represente un vulgar ladrón de toallas de hotel como lo somos todos.
Y aquí viene precisamente mi pregunta: ¿cómo queremos los colombianos vernos a nosotros mismos?
La primera temporada de Expedición Robinson la gano Rolando, un rasta persistente y calladito que no se quería meter con nadie y se ocupó de sus asuntos. Al año siguiente Jaider Villa ganó Protagonistas de Novela y no precisamente por sus habilidades histriónicas, gano porque “no fue a hacer amigos” sino a hacer su trabajo. Lo mismo que Rolando.
Todo esto vuelve a mi memoria a raíz de la entrevista que le hizo hoy El Espectador a Sergio Fajardo. Fajardo no hace declaraciones sobre sus filiaciones políticas, dice repetidamente que su trabajo es conocer al país y trabajar por los colombianos. De esta manera se abstrae de todo el conflicto uribistas-antiuribistas, y se hace agradable para ambos; como resultado lidera las encuestas como el favorito entre los posibles candidatos a la presidencia, claro, después de uribe. Mientras los bandos se atacan el uno al otro, Fajardo pasa agachado. Se perfila como una opción joven y sin filiaciones políticas, además está escogiendo el discurso adecuado, el de la conciliación.
Los pequeños parecidos que tiene con Obama (líder, visionario, joven, con poca trayectoria política) me hacen pensar que tiene buenas oportunidades de ganar el voto joven, pero sobretodo me parece importante que está utilizando la misma estrategia que ha dado buenos resultados a nuestros héroes de reality: ocuparse de sus asuntos y no meterse en la pelea. Roba-toallas o no, Fajardo encaja felizmente con el modelo aspiracional que tienen los colombianos, el tipo emprendedor, trabajador, astuto, con fuertes valores familiares, mejor dicho, como para presentarlo cual novio oficial en los ajiacos de domingo, muy al estilo de uribe en sus primeros momentos. Lo importante no es si Fajardo es o no es todas estas cosas, lo importante es que las parece, y las encuestas muestran que la estrategia le puede funcionar.
Si alguien quiere ser el próximo presidente de este país tiene que ser más astuto que uribe. Enfrentársele abiertamente no parece lo más ingenioso con su creciente popularidad, crecer bajo su sombra tampoco porque donde uribe se caiga lo aplasta. Lo que las encuestas publicadas el domingo dicen es que los colombianos, para elegir un representante, tienen el mismo modus operandi que cuando escogen al ganador de un reality, se está buscando al mismo personaje, un individuo trabajador, que juegue por las líneas de centro, es decir, una Paula Andrea Betancourt, no una Isabella Santodomingo (cuyo juego fue más polémico y radical).
Algunos candidatos olvidan que el pueblo colombiano tiene la misma actitud frente a la política que frente a la televisión.
Expedición Robinson fue el primer reality que se produjo en Colombia y salió al aire en el 2001. Me acuerdo que era tema diario de conversación, el formato era novedoso, al menos para el país, y la idea de poner una muestra escogida de personas a interactuar en una isla, muy al estilo El Señor de las Moscas de William Golding, La Isla Misteriosa de Julio Verne y, por supuesto, Robinson Crusoe de Daniel Defoe. Uno se preguntaba ¿Quién ganaría? ¿El más astuto? ¿El más apto físicamente? Pues resulta que en los consejos que se realizaban en las eliminatorias semanales se preguntaba: ¿quién debe ser el Robinson colombiano?
A mí la pregunta me llamó la atención porque tiene unas connotaciones morales fuertísimas. Sobre todo porque Survivor, el mismo reality en su formato original, era ganado por quien menos valores y más sangre fría tuviera de manera que, habiendo engañado a todos, llegara hasta la final. Eso tiene mucho sentido si estamos hablando de supervivencia, ¿no? ¡Pues no!
Eso de sobrevivir será una hazaña para los gringos, pero para Colombia todo se trataba de quién se merecía ganar ese lugar, quien podía representar a todos los colombianos. Este ‘modelo’ más que encarnar lo que somos, debía encarnar lo que queremos ser, es decir, es un modelo aspiracional. Nadie va a pedir que nos represente un vulgar ladrón de toallas de hotel como lo somos todos.
Y aquí viene precisamente mi pregunta: ¿cómo queremos los colombianos vernos a nosotros mismos?
La primera temporada de Expedición Robinson la gano Rolando, un rasta persistente y calladito que no se quería meter con nadie y se ocupó de sus asuntos. Al año siguiente Jaider Villa ganó Protagonistas de Novela y no precisamente por sus habilidades histriónicas, gano porque “no fue a hacer amigos” sino a hacer su trabajo. Lo mismo que Rolando.
Todo esto vuelve a mi memoria a raíz de la entrevista que le hizo hoy El Espectador a Sergio Fajardo. Fajardo no hace declaraciones sobre sus filiaciones políticas, dice repetidamente que su trabajo es conocer al país y trabajar por los colombianos. De esta manera se abstrae de todo el conflicto uribistas-antiuribistas, y se hace agradable para ambos; como resultado lidera las encuestas como el favorito entre los posibles candidatos a la presidencia, claro, después de uribe. Mientras los bandos se atacan el uno al otro, Fajardo pasa agachado. Se perfila como una opción joven y sin filiaciones políticas, además está escogiendo el discurso adecuado, el de la conciliación.
Los pequeños parecidos que tiene con Obama (líder, visionario, joven, con poca trayectoria política) me hacen pensar que tiene buenas oportunidades de ganar el voto joven, pero sobretodo me parece importante que está utilizando la misma estrategia que ha dado buenos resultados a nuestros héroes de reality: ocuparse de sus asuntos y no meterse en la pelea. Roba-toallas o no, Fajardo encaja felizmente con el modelo aspiracional que tienen los colombianos, el tipo emprendedor, trabajador, astuto, con fuertes valores familiares, mejor dicho, como para presentarlo cual novio oficial en los ajiacos de domingo, muy al estilo de uribe en sus primeros momentos. Lo importante no es si Fajardo es o no es todas estas cosas, lo importante es que las parece, y las encuestas muestran que la estrategia le puede funcionar.
Si alguien quiere ser el próximo presidente de este país tiene que ser más astuto que uribe. Enfrentársele abiertamente no parece lo más ingenioso con su creciente popularidad, crecer bajo su sombra tampoco porque donde uribe se caiga lo aplasta. Lo que las encuestas publicadas el domingo dicen es que los colombianos, para elegir un representante, tienen el mismo modus operandi que cuando escogen al ganador de un reality, se está buscando al mismo personaje, un individuo trabajador, que juegue por las líneas de centro, es decir, una Paula Andrea Betancourt, no una Isabella Santodomingo (cuyo juego fue más polémico y radical).
Algunos candidatos olvidan que el pueblo colombiano tiene la misma actitud frente a la política que frente a la televisión.
domingo, 6 de julio de 2008
Intervención divina
El Times de Londrés llama a Ingrid Betancourt “la Juana de Arco de la Selva”. El símil no es extraño, mucho menos cuando lo primero que hace ella es agradecer a la Virgen y a Dios, que por medio del ejército colombiano, le dio el milagro de su liberación.Betacourt, es una mujer colombo-francesa que, como dice la oración “tuvo que afrontar los grandes problemas de su pueblo, una guerra sin cuartel entre hermanos”. Su estadía en la selva le da además una connotación de mártir que hace que un país católico como este la ame aún más.
A pesar de la melosería de la prensa y sus inacabables preguntas retoricas: ¿se sintió mal cuando fue secuestrada? ¿está feliz de ver a sus hijos? Colombia ha visto nacer un nuevo ícono (y en este caso la connotación religiosa aplica) parido de las entrañas de la guerra contra las FARC. Ingrid pasa al imaginario de la cosmogonía popular como una santa que soportó las duras y las maduras por su país. El panteón local tiene ahora a Shakira, a uribe, a Tirofijo y a Ingrid, falta ver quién más podrá alcanzar este estatus, pero para eso hay que paralizar el país… me mantengo a la expectativa.
¿Estoy hablando con sorna? No, claro que no, (Dios no lo permita), tal vez lo parece porque me interesa mirarla más como una estampita que como una mujer. Como estampita es como pasará a la historia. Ingrid tiene todo el potencial estético de un personaje de novela, su carrera política, el amor que le tienen el pueblo francés y el colombiano, su cara alargada y su mirada piadosa, hacen de ella, como bien lo dijo el Times, una Juana de Arco contemporánea.
Los colombianos, ávidos de poner veladoras por aquí y por allá, creerán cada una de sus palabras porque tenemos, finalmente, un personaje incontradecible, cosa que ni siquiera nuestro amado presidente había logrado.
La iconografía católica se caracteriza por alimentar nuestra imaginación con modelos inalcanzables, digamos, la Virgen, una mujer, pura, bonita, buena, prudente, amable… (los adjetivos no alcanzan) sigue siendo un modelo imposible de personificar, su estatus divino se sustenta, precisamente, en que sólo podemos emularla.
En la política colombiana caracterizada por la corrupción, resurge Ingrid como un personaje intachable. Ni siquiera las afirmaciones de la radio Suiza afectan su imagen porque lo importante es que Ingrid esté libre, no cómo. ¿Hubo realmente inteligencia militar? ¿Se dejaron engañar las FARC? ¿Todo fue un montaje? Estas preguntas hacen que el mito de su rescate se ratifique todavía más en el imaginario popular, ¡nada como un misterio para que estemos hablando del asunto eternamente!
Ahora, los demás políticos solo pueden sonreírle y esperar sus favores. La balanza política puede inclinarse con tan solo una sonrisa. Ilustrísimos doctores, organizad la procesión (¿o debería decir la marcha?).
domingo, 22 de junio de 2008
SU MEJOR WEEK-END
Publicado el 20 de julio en la Revista Dominical de EL HERALDO.
“Bueno, y qué se proponen esos jovencitos,- pregunto un señor. Desde luego, no hay que decir que ese era un señor serio y respetable. Solamente los señores serios y respetables hacen esa clase de preguntas.” Esto afirma Alfonso Fuenmayor en una de las cartas al lector de la revista CRÓNICA, y en ella nos dice que la literatura no es una cosa de señores respetables, ni siquiera de señores, la literatura es una cosa de ganas, del espíritu de lo inesperado, de difuminar barreras.
La revista era publicada en Barranquilla en 1950, el jefe de redacción era García Márquez y contaba con la colaboración de Álvaro Cepeda Samudio, José Felix Fuenmayor, Germán Vargas, Alejandro Obregón, y Orlando “Figurita” Rivera. Se llamó CRÓNICA porque sus autores decían que toda la literatura es una crónica, y en esa medida un desprevenido cuento de tienda puede convertirse en literatura. La revista se anunciaba como “SU MEJOR WEEK-END” haciendo un guiño al bilingüismo y recalcando que la intención era velar por la diversión de los lectores, diversión que no está ajena de la exigencia intelectual.
La revista era un semanario deportivo, sin embargo, de sus 16 páginas, solo 4 se dedicaban al deporte: una entrevista fuera de lo común, usualmente a un jugador reconocido, y unos pronósticos deportivos, que como buenos pronósticos, rara vez se cumplían. De los 60 ejemplares de la revista hoy solo quedan 7, algunos porque los tenía Jacques Gilard, otros pocos, recolectados por medio de un anuncio de periódico.
Se presentaba un cuento nacional, entre los que se contaron las primeras publicaciones de La muerte en la calle de Fuenmayor, El piano blanco de Álvaro Cepeda y un cuento poco conocido de Julio Mario Santodomingo. La revista también incluía artículos traducidos del inglés en los que se señalaban cómo algunos hombres, ante la panza cervecera y la reticencia a las dietas, habían empezado a usar fajas de mujer, o se proponía la poligamia como lógica alternativa al problema de que hubiera más mujeres que hombres. Los cuentos extranjeros incluían plumas como Aldous Huxley, Franz Kafka, Erskine Caldwell, Graham Green, Elizabeth Bowen, y muchos más, algunos de los cuales encontraban en la revista sus primeras traducciones al español.
Una columna recurrente era Diario de una mecanógrafa, escrita bajo el pseudónimo Dolly Melo y a la manera de un blog. CRÓNICA también presentaba noticias locales como las siguientes: “Hace poco en una librería situada en el centro de la ciudad, un policía descubrió a un muchacho, que se llevaba, asumiendo un inesperado aspecto de estudiante, dos esbeltos y probablemente perfumados volúmenes. Cuando el vigilante, con dramática satisfacción, lo denunció ante el propietario del establecimiento, este contestó: -No se preocupe, señor agente. Deje a ese muchacho en paz. No ve que los que se lleva son de poesía?”
En las cartas al lector se encontraban joyas como la siguiente: “Me permito preguntarles si las cartas que usted publica en la sección Correspondencia son autenticas o inventadas por sus redactores. R. Usted nos desconcierta señor Gutiérrez. Está completamente seguro de que usted no es una invención de nuestros redactores?”
La revista es la prueba de que se pueden hacer buenas publicaciones con poca plata y muchas ganas, y que no hay tal cosa como una élite que pueda leer la literatura de vanguardia, pues no era el intelectual de boina quien la leía, era el futbolero apasionado, el ama de casa y los jóvenes trabajadores de la ciudad, que durante un año, tuvieron el plan de su week-end asegurado.
La revista era publicada en Barranquilla en 1950, el jefe de redacción era García Márquez y contaba con la colaboración de Álvaro Cepeda Samudio, José Felix Fuenmayor, Germán Vargas, Alejandro Obregón, y Orlando “Figurita” Rivera. Se llamó CRÓNICA porque sus autores decían que toda la literatura es una crónica, y en esa medida un desprevenido cuento de tienda puede convertirse en literatura. La revista se anunciaba como “SU MEJOR WEEK-END” haciendo un guiño al bilingüismo y recalcando que la intención era velar por la diversión de los lectores, diversión que no está ajena de la exigencia intelectual.
CRÓNICA pasó como una estrella fugaz por las letras colombianas. Durante el año que duró se dedicó a retar a su público sin caer en ser pretenciosa. No le dieron a nadie pan y circo, y por eso fue exitosa, lo que contradice que la publicación masiva e impresa tenga que ser indulgente; una gran lección, sin duda, para las publicaciones contemporáneas nacionales.
La revista era un semanario deportivo, sin embargo, de sus 16 páginas, solo 4 se dedicaban al deporte: una entrevista fuera de lo común, usualmente a un jugador reconocido, y unos pronósticos deportivos, que como buenos pronósticos, rara vez se cumplían. De los 60 ejemplares de la revista hoy solo quedan 7, algunos porque los tenía Jacques Gilard, otros pocos, recolectados por medio de un anuncio de periódico.
Se presentaba un cuento nacional, entre los que se contaron las primeras publicaciones de La muerte en la calle de Fuenmayor, El piano blanco de Álvaro Cepeda y un cuento poco conocido de Julio Mario Santodomingo. La revista también incluía artículos traducidos del inglés en los que se señalaban cómo algunos hombres, ante la panza cervecera y la reticencia a las dietas, habían empezado a usar fajas de mujer, o se proponía la poligamia como lógica alternativa al problema de que hubiera más mujeres que hombres. Los cuentos extranjeros incluían plumas como Aldous Huxley, Franz Kafka, Erskine Caldwell, Graham Green, Elizabeth Bowen, y muchos más, algunos de los cuales encontraban en la revista sus primeras traducciones al español.
Una columna recurrente era Diario de una mecanógrafa, escrita bajo el pseudónimo Dolly Melo y a la manera de un blog. CRÓNICA también presentaba noticias locales como las siguientes: “Hace poco en una librería situada en el centro de la ciudad, un policía descubrió a un muchacho, que se llevaba, asumiendo un inesperado aspecto de estudiante, dos esbeltos y probablemente perfumados volúmenes. Cuando el vigilante, con dramática satisfacción, lo denunció ante el propietario del establecimiento, este contestó: -No se preocupe, señor agente. Deje a ese muchacho en paz. No ve que los que se lleva son de poesía?”
En las cartas al lector se encontraban joyas como la siguiente: “Me permito preguntarles si las cartas que usted publica en la sección Correspondencia son autenticas o inventadas por sus redactores. R. Usted nos desconcierta señor Gutiérrez. Está completamente seguro de que usted no es una invención de nuestros redactores?”
La revista es la prueba de que se pueden hacer buenas publicaciones con poca plata y muchas ganas, y que no hay tal cosa como una élite que pueda leer la literatura de vanguardia, pues no era el intelectual de boina quien la leía, era el futbolero apasionado, el ama de casa y los jóvenes trabajadores de la ciudad, que durante un año, tuvieron el plan de su week-end asegurado.
viernes, 20 de junio de 2008
Él sí sabe cómo es la vuelta
"Está en nada el tipo que no se deja gobernar por una buena mujer", me dijo hoy Lisandro Gómez, taxista. Lisandro también recomienda (y yo lo secundo) el último trabajo de Iván Villazón e Iván Zuleta, "Pa' que te enamores" que tiene frases tan bonitas como el coro de la canción Tu olvido, compuesta por Wilfran Castillo que dice: "Ni siquiera me muero, para ver si te olvido, ni siquiera te olvido, para ver si me muero."
jueves, 19 de junio de 2008
Un juego de niños
La última semana se ha hablado mucho de una unión de todo el gremio antireeleccionista con un solo candidato, para contrarrestar el coloso que sería uribe de lanzarse a una tercera reelección. Si Optimus Prime estuviera aquí, desternillado (¿destornillado?) de la risa nos diría que el agua moja.
Voy a tomar como referente la serie de tv (que hizo su debut en el 84) y no el comic de Marvel porque es con la que crecí. La serie Transformers fue un éxito y puso en marcha una cadena comercial que hasta nuestros días sigue creciendo. La serie puede enorgullecerse de ser una de las pocas que goza de una producción estadounidense-japonesa-canadiense, es decir, unir fuerzas es su modus operandi, frente y tras bambalinas.
Voy a tomar como referente la serie de tv (que hizo su debut en el 84) y no el comic de Marvel porque es con la que crecí. La serie Transformers fue un éxito y puso en marcha una cadena comercial que hasta nuestros días sigue creciendo. La serie puede enorgullecerse de ser una de las pocas que goza de una producción estadounidense-japonesa-canadiense, es decir, unir fuerzas es su modus operandi, frente y tras bambalinas.
Básicamente, los Autobots, dirigidos por Optimus Prime, se enfrentan contra los Decepticons, unos robots cuyo pensamiento es de tendencia guerrerista. Cuando los Autobots se enfrentan contra Megatron, el líder de los Decepticons, desafían un robot que los quintuplica en fuerza y tamaño. ¿Qué hacen entonces los autobots? Se unen para hacer un gran robot que pueda igualar a Megatron. Juntos son un poco más pequeños que Megatron que además, tiene a su favor la falta de escrúpulos, puede destruir lo que esté a su paso para imponer su orden. Sin embargo, sabrá Dios cómo, después de muchos golpes y sin matar a ningún humano, los Autobots, juntos, ganan.
Cesar Gaviria, Petro y Garzón (Optimus Prime, Jazz, Bumblebee según como usted prefiera) han comenzado a poner sobre la mesa una estrategia que convoca a la unión de fuerzas de la oposición que consiste, primero en la abstención frente al referendo que busca la reelección indefinida (chan chan cha channnn) y segundo, si dicho referendo sale adelante, hacer una coalición de partidos y fuerzas políticas que se enfrente a la tercera reelección de uribe. Como bien señala uno de los editoriales de El Espectador, este es un cambio de actitud importante, porque deja de lado los intereses individuales por el bien mayor de una democracia saludable.
Hasta aquí todo suena muy bien. Pero quién sabe si esos intereses individuales se puedan dejar de lado a la hora de la verdad. Por eso la oposición debe volver sus ojos hacia el modelo de los Autobots.
No se trata simplemente de poner un carrito encima del otro hasta que igualen en tamaño a Megatron, se trata de una fusión en la que cada robot individual ocupa el lugar (brazo, pierna, torso o cabeza) que mejor le viene según su morfología, armamento y personalidad. Acto seguido, borradas estas identidades individuales, todos responden como uno solo a la cabeza. Una vez acabada la confrontación, los Autobots se separan y vuelven a sus naturalezas particulares, pues, de seguir juntos, probablemente se autodestruirían.
Entonces el modelo Autobot se basa en una unión que es 1) con miras a un beneficio colectivo 2) que busca utilizar las mejores cualidades de cada uno sin una lucha de egos, 3) que es temporal, y 4) la mas importante: que el poder de los Transformers, buenos y malos, descansa en su capacidad de t r a n s f o r m a c i ó n, léase cambio de actitud. Recordemos que la popularidad de uribe se debe en gran medida a que “la gente está cansada” de la guerra, de los enfrentamientos dentro de los partidos y de que prime el beneficio individual frente al colectivo, y uribe, al menos en apariencia, se ha mostrado “diferente”.
Si la oposición no puede ser más fuerte que uribe al menos puede ser más creativa, de ahí que sea bueno revisar los juegos de los niños, aún más si tenemos en cuenta que estos juegos tienen en su base complicadas relaciones políticas y que es muy fácil que a alguno, por razones no necesariamente justas, le digan: “tú no juegas más”.. Me encantaría ver al Polo, al Partido Liberal y a algunos uribistas prestarse sus juguetes sin mezquindad, porque esos niños que juegan solos crecen para ser intelectuales inmamables, asesinos en serie, e incluso dictadores.
La otra cosa maravillosa de los juegos de los niños es que todos saben que se acaban cuando los llamen a comer, y con eso en mente, nada se toma demasiado a pecho. Por eso es importante que no vayamos a equiparar a uribe con las fuerzas del mal ni a la oposición con las fuerzas del bien porque esas actitudes maniqueas deben dejarse de lado, sin rencor, para hacer otras cosas, como tomar la merienda.
La iniciativa de unión anti-tercer-periodo-de-uribe, si es bien llevada, puede llegar a marcar un hito en la política colombiana que ha estado caracterizada por una izquierda llena de luchas internas y por unos egos que nublan el buen juicio. Por eso, ¡Transformaos y avanzad!
No se trata simplemente de poner un carrito encima del otro hasta que igualen en tamaño a Megatron, se trata de una fusión en la que cada robot individual ocupa el lugar (brazo, pierna, torso o cabeza) que mejor le viene según su morfología, armamento y personalidad. Acto seguido, borradas estas identidades individuales, todos responden como uno solo a la cabeza. Una vez acabada la confrontación, los Autobots se separan y vuelven a sus naturalezas particulares, pues, de seguir juntos, probablemente se autodestruirían.
Entonces el modelo Autobot se basa en una unión que es 1) con miras a un beneficio colectivo 2) que busca utilizar las mejores cualidades de cada uno sin una lucha de egos, 3) que es temporal, y 4) la mas importante: que el poder de los Transformers, buenos y malos, descansa en su capacidad de t r a n s f o r m a c i ó n, léase cambio de actitud. Recordemos que la popularidad de uribe se debe en gran medida a que “la gente está cansada” de la guerra, de los enfrentamientos dentro de los partidos y de que prime el beneficio individual frente al colectivo, y uribe, al menos en apariencia, se ha mostrado “diferente”.
Si la oposición no puede ser más fuerte que uribe al menos puede ser más creativa, de ahí que sea bueno revisar los juegos de los niños, aún más si tenemos en cuenta que estos juegos tienen en su base complicadas relaciones políticas y que es muy fácil que a alguno, por razones no necesariamente justas, le digan: “tú no juegas más”.. Me encantaría ver al Polo, al Partido Liberal y a algunos uribistas prestarse sus juguetes sin mezquindad, porque esos niños que juegan solos crecen para ser intelectuales inmamables, asesinos en serie, e incluso dictadores.
La otra cosa maravillosa de los juegos de los niños es que todos saben que se acaban cuando los llamen a comer, y con eso en mente, nada se toma demasiado a pecho. Por eso es importante que no vayamos a equiparar a uribe con las fuerzas del mal ni a la oposición con las fuerzas del bien porque esas actitudes maniqueas deben dejarse de lado, sin rencor, para hacer otras cosas, como tomar la merienda.
La iniciativa de unión anti-tercer-periodo-de-uribe, si es bien llevada, puede llegar a marcar un hito en la política colombiana que ha estado caracterizada por una izquierda llena de luchas internas y por unos egos que nublan el buen juicio. Por eso, ¡Transformaos y avanzad!
domingo, 15 de junio de 2008
My generation
Lo más curioso de que haya ganado Obama no es, en absoluto, que sea negro. A decir verdad, Obama es menos negro que muchos encuanto a clichés se refiere. No, lo curioso de que Obama ganara la candidatura demócrata es que hace dos años nadie sabía que existía, que es nuevo, que su lema es el cambio y que fueron precisamente las generaciones más jóvenes las que le dieron el poder demócrata.Mucho se ha dicho sobre cómo influyeron facebook, youtube y la pagina de internet www.barakobama.com. La página tiene un diseño fácil, joven accesible, tiene blogs, vende camisetas, tiene muchos links a flickr, y presenta lo que llaman barak tv. La página nos habla de Barak y Michelle, dos jóvenes trabajadores exitosos con hijas sonrientes. Michelle, a diferencia de Laura Bush, es una mujer de negocios que según dicen, no tiene asesor de imagen para vestirse, y aun así sale con detalles de estilo que se harán famosos, como el vestido que uso el día que su esposo ganó la candidatura, de un morado brillante (muy arriesgado para una aspirante a primera dama) y unas perlas, a lo Jackie O, pero grandes y falsas, que nos dicen que no viene de plata vieja pero que es suficientemente cool para no querer parecerlo.
Los Obama causan tanto desagrado como un cachorro de labrador. Son atractivos, jóvenes, y fueron puestos en el poder, en gran medida, por montones de veintiañeros que años atrás preferían los sitcoms a la política, que se relacionan con el mundo desde las comunidades de internet, desde los blogs, y que entienden por sonido ambiente el playlist de sus iPods.
Es bien probable entonces que el próximo presidente del país mas poderoso del mundo sea elegido por la generación Mtv, la generación interactiva a la que Obama les dice: I’m asking you to believe, not just in my ability to bring change in Washington… I’m asking you to believe in yours. (Les pido que crean no solo en mi habilidad para traer el cambio a Washington, les pido que crean en la suya propia.)
A solo dos años de las elecciones presidenciales en Colombia deberíamos empezar a poner atención a esta generación, que si le da la gana, puede ser una gran fuerza de cambio. Y bueno, ¿le da la gana? A veces pienso que sí, a veces pienso que no. A veces de rumba uno se encuentra, entre las conversaciones de borrachos, defensores de los valores tradicionales. El problema no es que se defiendan los valores tradicionales, el problema es que es raro hacerlo cuando se carga un condón en la billetera. Más bien esa defensa suena a pastiche, a cosas que se le oyen a los papás y se repiten.
Por eso yo no sabría qué esperar de la generación Mtv colombiana, pues, mientras una línea se muestra ultra conservadora, otra, más entusiasta de internet como la nueva directora del MAMM, el equipo de parodiario.tv, buenabonitaybogotana.com e iconia group, entre muchos otros, son de un tinte satírico, liberal y a veces uno diría que hasta idealista; como aquellos que votaron por Obama.
En su último sencillo, Time To Pretend, MGMT invita a vivir rápido y morir joven. Y bueno, ¿no es eso de lo que ser joven se trata? Querer tragarse el mundo y además creer que se puede. La irreverencia de la juventud, más que un capricho, es una necesidad dialéctica para el progreso de las ideas de un país. Como jóvenes tendríamos que ejercer nuestro derecho al idealismo, a la contradicción, a la crítica de la armazón social. No porque seamos unos jóvenes locos sin razón, sino porque se necesita poner en tela de juicio al sistema constantemente para que el sistema se renueve y sea capaz de enfrentarse a un mundo en constante cambio.
Mientras tanto wikipedia (sí, wikipedia) nos dice que Álvaro uribe “ha mantenido una línea de defensa de los valores familiares al manifestarse en contra de la legalización del aborto y del matrimonio homosexual. También ha cuestionado las relaciones sexuales prematrimoniales.” Yo no estaría tan segura de que nuestra generación se trate de eso. Como jóvenes hay que comprometerse con el estilo de vida que queremos, porque hoy más que nunca tenemos influencia en los mass media, somos dueños de internet, podemos ser una fuerza que incline la balanza, como lo fueron los jóvenes de otras generaciones (esos que hoy nos dicen que fueron hippies pero que nunca probaron la marihuana).
Pienso que hay que revisar las alternativas que empiezan a aparecer para la próxima presidencia con cuidado y buscar a alguien con quien podamos identificarnos, y que a su vez se identifique con los giros que toma el mundo contemporáneo, que ha volcado su mirada a internet, a la música, a la comunicación constante, a la vida verde. Como jóvenes podemos creer en un cambio, o podemos sentarnos en el sofá a ver televisión. La primera opción al menos no engorda.
Imaginación 1 - Descartes 0
Descartes decía que no basta con imaginar algo para que exista. Es decir, que si yo imagino una cola de pez y una mujer torcidesnuda, y después los imagino juntos y llamo a esto “sirena” eso no es una prueba de existencia, es, simplemente, una quimera.Pues resulta que un ciervo con un solo cuerno en el centro de la frente fue visto en el parque del centro de investigaciones en Prato, población vecina a Florencia. Ahora usted dirá que un unicornio es un caballo blanco, y que este es un simple ciervo deforme. ¿Quién sabe? en el libro De Historia Et Veritatis Unicornis, de Michael Green se dice que los hay de varias clases y colores, algunos más parecidos a los ciervos por su delicadeza.
Claro, ésta es una anomalía genética, pero también es un unicornio. Y yo me pregunto si simplemente hay que dejar que el tiempo pase, para que todas las quimeras se hagan realidad.
viernes, 13 de junio de 2008
Ring tones
Ante los oprobios cometidos contra nuestro delfín no puedo evitar pensar en la popular canción de Chava Flores:
"Pobre Tom, pobre Tom;
pobre tonto, pobre tonto, pobre Tom.
Pobre Tom, pobre Tom;
por tan tonto y por tan pobre, pobre Tom."
"Pobre Tom, pobre Tom;
pobre tonto, pobre tonto, pobre Tom.
Pobre Tom, pobre Tom;
por tan tonto y por tan pobre, pobre Tom."
Espacio en blanco
Hay un ojo en mi rodilla
que te mira cuando caminas
y recuerda
los muertos sembrados en la tierra
como yucas alargadas.
Estos muertos ya no me hablan
porque tengo la mala suerte
de que te
(inserte aquí su verbo)
todavía.
que te mira cuando caminas
y recuerda
los muertos sembrados en la tierra
como yucas alargadas.
Estos muertos ya no me hablan
porque tengo la mala suerte
de que te
(inserte aquí su verbo)
todavía.
domingo, 8 de junio de 2008
Opción democrática
Para llenar las sillas podríamos pedirle al portero de palacio que vaya con su radio y ponga correr a los congresistas, a ver quién se sienta cuando la música pare.
No te hubieras molestado
Detallitos como el manual de estilo que quiere meterle la presidencia a los periodistas nos convierte en un paisito. Por eso de ahora en adelante, en este blog, uribe, y colombia, se escriben con minúscula.
Tijeretazos

Nuestras elecciones políticas se apoyan fuertemente en la imagen que los candidatos proyectan. Una de las bromas más comunes sobre Hillary Clinton se refiere a su alegada capacidad de emascular. Se la ha llamado Lady Macbeth, y hasta se vende por internet un cascanueces dentado con la imagen de la ex -candidata. Obama hizo una excelente campaña y eso no se lo quita nadie pero estos juicios de estilo tuvieron fuertes repercusiones en que Hillary no ganara la nominación de su partido.
A veces parece que el síndrome de la vagina dentada aplicara también para las mujeres porque son pocas las que no le encuentran la caída a sus congéneres más exitosas. El poder y el sex appeal en las mujeres no siempre van de la mano, mientras en los hombres sí. A todas las figuras públicas se las critica, y más si son mujeres porque podemos burlarnos de su vejez, su juventud, su ropa, su peinado etc. Yo me burlo con frecuencia de las gafas de Gina Parody (¿plástico estampado? ¡por favor!) y de las pintas de Dilian Francisca (en las que falta el encanto caleño y la compostura ejecutiva). Tengo que admitir que cada vez que Hillary habla pienso que me está diciendo que me pare derecha y saque la basura. Así puedo continuar con todas las mujeres que de una u otra forma estén en el poder, y no tiene que ver con sus afiliaciones políticas, yo quería que Hillary ganara pero eso no hace que me caiga menos mal.
Paralelamente los medios masivos nos venden una imagen de mujer poderosa que llega en perfecto estado a los 40 (¿cómo?), tiene plata para comprar zapatos de diseñador (¿cómo?) y sale con hombre tras hombre tras hombre sin enamorarse (¡¿cómo? ¿cómo? ¿cómo?!). Con estas mujeres somos más condescendientes, pero claro, estas mujeres no existen.
Versus esta mujer imposible está la mujer poderosa real, que mientras más alto su cargo, más corto su pelo, más bajito el tacón y menos maquillaje, hasta que la diferencia entre ella y sus colegas hombres sea tan mínima que puedan juzgarla por lo que dice y no por ser mujer. Hay una masculinización de la mujer en la política y la academia, porque la minifalda no da credibilidad, y terminamos diciendo, como dicen muchos de la presidenta de Argentina, “mira como está de estirada, debe ser una hueca”. Es casi como si hubiera que borrar todo vestigio de la identidad femenina para poder tomar en cuenta lo que una figura de poder dice.
Digamos que si Hillary no ganó no fue por ser mujer sino porque nos cae gorda, que si hubiera sido otra, más visionaria, alta, flaca, negra, joven, con otro esposo, todo habría sido más fácil, y que la escasez de mujeres en el poder se debe a que no hay muchas con logros suficientes como para lanzarse a presidente. Pero a otra Hillary, una totalmente opuesta, le habría tocado igual de duro, habríamos criticado su elección de marido, sus tobillos demasiado delgados, su frizz en el pelo, su excesiva dulzura. Honestamente, si uno lleva toda expuesto a críticas diarias sobre su imagen ¿por qué querría multiplicarlas exponiéndose al escrutinio del ojo público?
En realidad el gran logro de Hillary es haber tenido los ovarios para lanzarse a una campaña presidencial. Muchas mujeres ni siquiera se lanzan de gerentes, tal vez porque nos han enseñado que mandar no es un valor apetecible y a la hora de escoger entre la bruja castrante y poderosa, pero sola, escogemos a la doncella dulce, acogedora y acompañada.
Jennifer L. Lawless de la Universidad de Brown y Richard L. Fox de la Universidad de Loyola Marymount acaban de publicar un estudio en el que concluyen que hay una brecha de género en cuanto a la ambición política. Las mujeres suelen aparecer por montones como segundas al mando y muchas contestan que es porque no se sienten calificadas para ser las primeras. El estudio mostró que la percepción que tienen las mujeres de ellas mismas en el ambiente político es lo que las detiene, se sienten menos calificadas de lo que son mientras el 65% de los hombres estudiados se sobreestiman (inserten aquí la anécdota de cama que más convenga).
La mujer tiene que entrar en nuestro imaginario como una opción para una posición de poder, y no como una mujer irreal e imposible, o como una mujer masculinizada, sino como un ser humano, que pueda ejercer su individualidad como le de la gana, teñirse el pelo o no, usar escote o no, estar casada o no, y sin que este tipo de variables, totalmente amarradas a los prejuicios de género le hagan zancadilla.
Pedir compasión es ridículo cuando el peor enemigo de todos es el espejo, pero podríamos hacer parcelas mentales y dejar de teñir un discurso político con nuestras pesadillas de mujeres que corren con tijeras. Yo no puedo evitar que el solo nombre de Dilian Francisca me invite a decirlo con sarcasmo, y no creo que vayamos a dejar de criticar a nadie, ¿para qué son entonces las figuras públicas? Simplemente sería bueno que cuando nos burlemos podamos separar cuánto nos chocan los sastres de pantalón de Hillary de sus posturas políticas, porque una cosa es no estar de acuerdo con sus posiciones y otra que su forma de llevarse nos parezca castrante. Una cosa son nuestros miedos a la vagina dentada y otra nuestra opinión sobre las posiciones políticas de alguien.
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