martes, 15 de diciembre de 2009

Déjenme sana


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Un trofeo de sala, diciembre de 2006.

Yo soy un trofeo de sala. Muy buenas notas en el cole y en la universidad, dos carreras, lindas piernas. Soy responsable. Tengo relaciones estables. A veces me siento gorda.

Me gustan las flores, y el mar y los arco iris y los libros. No fumo.

Todo esto lo sabe mi mamá. Todo esto lo saben sus amigas que me quieren casar con sus hijos. Lo que no saben ninguna de las dos es que a mis tardíos 24 he desarrollado un gusto por las drogas.

Y entonces ¿por qué, una niña como yo, con un “futuro por delante” de buena familia y sin ninguna necesidad básica latente se echaría par plums en una rumba?

La primera respuesta podría ser culpar a mis malas compañías. Pero estas malas compañías han estado siempre ahí. Me emborrache con mis amigas del colegio por primera vez a los 12 y no soy una alcohólica. (Tengo que confesar, sin embargo, que este texto me hace dar ganas de una cerveza). Un mancito con el que salía me ofreció cigarrillo por primera vez a los 15, lo probé y no me gusto y hoy no fumo. Mi novio de la adolescencia tenía un desenfreno deliberado por probarlo todo. Yo no lo hice.

Consumir, en mi caso, es una decisión que tome a los 24, sin vestigios de la rabia adolescente. Una que era necesaria para poder autotildarme de marihuanera, pues no es como si uno se quedara pegado con su primer contacto con las drogas. Las drogas son ungusto aprendido como el café y el cammenbert. Me tomo un año al menos trabarme por primera vez y no se fumar directamente del cigarrillo. Para ser una marihuanera se necesita mas fuerza de voluntad que para no serlo. El dolor de garganta de los primeros plums es suficiente para desistir.

¿Que me pueden hacer daño? Claro, tanto como el smog y el trabajo en exceso. ¿Que puedo rumbiar sin?, por supuesto, sin embargo me divierto un poquito mas rumbiando con. ¿Que cada cuanto me dan unas ganas que se sienten malévolas? cierto, y me preocupa. A mí, sin embargo, antes que despertarme sentimientos de culpa, me alegra haber probado las drogas, yo siento que era algo que tenía que vivir para entender muchas cosas sobre mi y sobre el mundo. Ya no tengo esa miradita juzgante e ingenua que a veces se me salía y que aun en mis años de extrema sobriedad me molestaba. Probar las drogas para mí fue una decisión clara, conciente, que tomó tiempo. Una decisión sustentada en Nietszche y en Bergson. Una decisión que no me hace perder mi estatus de trofeo de sala y que no me impide levantarme por la mañana a trabajar. Que me ha dado, eso si, buenas rumbas y buenos orgasmos. Y también sí, que conlleva el peligro latente de ser una decisión sin vuelta atrás, por que yo también soy conciente de mis tendencias adictivas pero estas tendencias están dentro de mí y no creo que me les pueda escapar sustrayéndome del mundo. He sido conciente de esto desde hace mucho tiempo, y me espere a los 24, cuando me sentía suficientemente fuerte para encararlas. Tal vez las drogas para mi sean una etapa. Tal vez me terminen volviendo mierda. Tal vez me convierta en una consumidora conciente y responsable. En realidad no se. Pero al menos ahora también puedo hablar de ese oscuro pedazo de mí, que ni yo ni nadie vemos cuando tomo onces en la sala. Una oscuridad que se aclara cada vez más porque la estoy conociendo íntimamente a medida que las drogas y yo vamos midiendo fuerzas.



Si usted, como yo, no quiere que gente que no lo conoce dictamine sobre su salud mental, suba su video a www.dosisdepersonalidad.com y únase a la nueva campaña “Déjenme sano”.

6 comentarios:

doppiafila dijo...

Muy buena esta entrada! Me encantó leerla.

l. dijo...

Ahhh que inocencia la tuya, me encanta! Ojalá nunca la perdás porque pasar del lado lindo al lado oscuro no es ningún chiste. Cuidate mucho para que en uno de esos consumos tan racionales que describís no te vaya a dar por hacer estupideces de consecuencias nefastas. El que juega con fuego se quema, te lo digo por experiencia y por más que siga creyendo que las drogas son, en sí mismas, inofensivas.

RUCIO dijo...

aaaaaaaaiiihhhhh...(SUSPIRO)

Flo dijo...

¿Y vale la pena? Digo, porque si sos tan conciente como para racionalizar tu consumo, y tan conciente como para considerar las consecuencias, realmente pregunto (sin cinismo ni sarcasmo ni agresividad) si valen la pena las drogas, un poquito de "diversión para adultos", para afrontar las posteriores consecuencias.
O sea, si realmente vale la pena meterte mierda en el cuerpo por una experiencia más.

Felipe Chavez G. dijo...

¿plums? Esa es la forma play de decir "plon" como todos los marihuanos decentes lo dicen...

Que estilización del lenguaje tan absurda e innecesaria..

Jua

Reinaldo dijo...

Admirable testimonio. acáso somos "malos" por lo que hagamos de puertas para adentro?. Muchos de los grandes tenian su propia droga. Resistir al "acto sobrenatural" que es vivir en este despojo de mundo, hay que tener una salida. Y para el puritano todo es droga hasta el café en la mañana.