lunes, 6 de octubre de 2008

Perro gozque: Soluciones contemporáneas a los líos administrativos de la Torre de Babel (corregido)



Alrededor del año 3000 a.C. el rey Nimrod fundó la ciudad de Babel, la primera capital, epicentro comercial del mundo antiguo. Ordenó construir una gran torre con el doble propósito de escapar de un segundo diluvio y de invadir la morada del creador.

Los planes de mudarse a un mejor vecindario de Nimrod fracasaron, una lástima porque eran planes que involucraban, según me imagino, grandes avances tecnológicos. Se dañaron porque Dios puso a todos a hablar en una lengua distinta, como buen occidental, pensó que lo peor que podía pasarnos era la diversidad y la mandó para confundirnos.

Pero que nadie diga que el hombre no aprende. Ahora sabemos que para construir un mega proyecto como la torre de Babel se necesita un idioma común, pero suficientemente flexible para resistir el rayo divino. Ahora son los planes de Dios los que fallan pues a pesar de la diversidd que nos vino del cielo o gracias a ella hoy existe una torre tan o más grande que lo que habría podidio ser Babel: la internet.

Hay dos diferencias grandísimas. La primera es que se construyó a lo ancho. Y la segunda es que el idioma común que permitió su creación, el globish, es el idioma más multilingüe de todos. Es una forma del lenguaje que no homogeniza porque sus variantes incluyen todo lo imaginable: Russlish, Franglais, Portunglês y una lista interminable de idiomas híbridos.

Usted se preguntará cómo es posible que un idioma, que se supone debe ser común a todos porque esa es su función, que nos entendamos, puede mantener una diversidad constantemente renovada. Teorizarlo resulta como pensar en un círculo cuadrado, pero que nos cueste trabajo articular su existencia en nuestra cabeza no quiere decir que estas dos condiciones, la cohesionadora del lenguaje y la dispersora de lo heterogéneo no se den al tiempo. Basta meterse a los foros de internet para ver que aquellos que han aprendido el inglés como segunda lengua se comunican mejor entre si así sean de culturas tan dispares como la japonesa la india y la holandesa, pues todos han aprendido un inglés de lavar y planchar.

Al notar esto el francés Jean-Paule Nerrière, ex vicepresidente de IBM, se inventó una especie de inglés exprés, breve pero correcto. Consta de 1.500 palabras y a diferencia del esperanto, no tiene raíces artificiales. Lo mejor son los ejemplos. Si un directivo, un turista o un estudiante que no controla el inglés de Oxford quiere decir tomate (tomato) basta con que diga una fruta (fruit) redonda (round) y roja (red). O si se quiere decir "yo toqué el piano" (I played the piano) debería decir I played an instrument with black and white keys (yo toqué un instrumento con teclas negras y blancas).

El globish no pretende suplantar ni al inglés ni a ninguna lengua tradicional, pues éstas son vehículos de cultura y el globish no es más que un idioma exprés en la época de la aldea global. A diferencia del Inglés básico, Inglés simplificado e Inglés especial, no está formalizado y se construye sólo mediante la práctica común, y por eso se mantiene en cosntante cambio e incorpora cualquier termino de cualquier idioma cuyo uso se popularice.

Muchos estudiosos empiezan a considerar que gran parte de los 1.500 millones de personas que conocen como mínimo los rudimentos del inglés –hay poco más de 400 millones de nativos– manejan de alguna u otra forma algún sucedáneo de globish. Basta con ver los noticieros y observar las parcancartas de los manifestantes en tal o cual país, las soflamas de algunos fundamentalistas islámicos o los contenidos en determinadas webs para concluir que el globish se está convirtiendo en algo más que un método o experimento lingüístico.

Como el globish suele ser una mezcla entre el idioma del país y el inglés, muchos puristas piensa amenaza con mancillar la lengua, porque los puristas, como Dios, piensan que la diversidad corrompe.

Precisamente por el miedo que produce el globish, tenemos que el Diccionario Panhispánico de dudas de la Real Academia Española en la página 446 dice que el término mouse es innecesario pues en su lugar se puede decir ratón. Lo que el diccionario no tiene en cuenta es que en el español antiguo se usaba la palabra mur para referirse al ratón, esta palabra se deriva del latín mus, muris que quiere decir también ratón y que pasó al francés como mouse, escritura con la que llegó al inglés.

La medida del Diccionario Panhispánico es totalmente innecesaria porque mouse no es un anglicismo pero sí es una muestra de la resistencia de la academia a acoger las nuevas formas de este idioma global. En realidad el uso del globish se ha vuelto inevitable, y más aún, es utilísimo y por eso sus formas no deberían entenderse como una afrenta para el lenguaje si no como una colaboración. Una de las ventajas de esta variante de todos los idiomas es que podemos entendernos en términos más o menos parecidos y así cooperar juntos para construir cosas que incorporen grandes ambiciones y colectividades. El intercambio de conocimiento es uno de los rasgos que ha caracterizado a las grandes urbes, tal vez porque uno es consecuencia del otro.

En esa medida, el multilingüismo no es un castigo de Dios para confundirnos, enfrentarnos con la diversidad nos permite adquirir habilidades, conocimientos e ideas que no teníamos antes. En biología esto se llama vigor híbrido. La misma premisa aplica a la cultura, a mayor cantidad de idiomas, mayor cantidad de palabras, ideas, conceptos, estructuras de pensamiento. El globish es de los idiomas el perro gozque, una raza que todos conocemos pero cuyos fenotipos y genotipos varían infinitamente y soporta su valor de supervivencia en su diversidad, diversidad que lo hace el más inteligente.

Los gozque se rascan en el parque mientras se burlan de esos pura raza bien cuidados que se mueren de fiebre si los pica una garrapata. Sus sistemas inmunológicos se han hecho fuertes con la mezcla. El caso del globish es similar, porque nada podría acabarlo, en su definición están contenidos todos los idiomas, todas las posibilidades gramaticales, con un vértigo anarquista que más que un desafío al orden es una solución para que el mundo globalizado no se vuelva una repetición de patrones idénticos. El globish es una tangente maravillosa para entendernos todos, porque crea un puente común sin atentar contra la diversidad, una solución contemporánea a un problema bíblico. Humanidad 1, Dios 0.

2 comentarios:

marta dijo...

Ahora si tengo que darle gracias A Dios porque no tengo que meterme a la clases aburridoras de inglés(con perdón para los que lo prefieren), y porque nuestra raza gozque va adquiriendo categoría. Excelente artículo para entendernos mejor

Bill Chapman dijo...

Vi ne mencias Esperanton. Kial ne?