viernes, 13 de marzo de 2009

Chartas de amor



La ciudad entera, emocionada por lo que se ha llamado “un alcalde que corta con la vieja politiquería que nos tiene jodidos”, mira a Char con ojos de quinceañera. Creo que este enamoramiento se ha dado porque, coquetamente, la administración actual ha hecho un fuerte énfasis en la creación de identidad. El programa de gobierno de Alejando Char, cuando era candidato a la alcaldía, en comenzó con una definición (y una intención explícita de comunicar esta definición): “Una ciudad que le diga a Colombia y al mundo lo que somos: una comunidad abierta, alegre, solidaria, segura y emprendedora, en la que quepamos todos y en la que todos vivamos dignamente.”
Notemos que los adjetivos que se usan para describir a Barranquilla y al alcalde son muy parecidos: abierto/a, alegre, emprendedor/a. El Espectador, en su edición del 8 de febrero, lo llama temerario, fiestero y familiar, valores que todo barranquillero querría tener. Char es un modelo aspiracional: ese empresario-turco-rumbero-casado-con- la- bonita-reina-del-carnaval. Barranquilla y el alcalde se identifican en sus narrativas.
Esta identificación que nos acelera el corazón en realidad lo que quiere decir es que hay un dialogo entre la identidad de la ciudad y la identidad del alcalde. Antes de parpadear diciendo “oh, tenemos tanto en común”, hay que recordar que cada valor tiene un defecto inminente. Aún así, lo importante de este proceso de enamoramiento es que nos ayuda a dibujar y re-establecer nuestra identidad como ciudad. El fuerte desapego al pasado y las constantes migraciones hacen que sea difícil tener una idea clara de la identidad barranquillera y por eso hemos caído en ser eso-que-no-es-Miami.
Barranquilla por mucho tiempo se ha pensado hacia el futuro. En 1962, el alcalde José Raimundo Sojo dijo en La Prensa: “Barranquilla no tiene historia…Barranquilla no tiene pasado. Es una fuerza de vitalidad arrolladora disparada hacia el futuro. Apenas si se detiene a contemplarse en el presente, labrando la miel del progreso en gigantesca colmena de cemento.” No es el primero en decir que Barranquilla es una ciudad sin historia, el mismo himno que la llama “savia joven del árbol nacional”.
Estas identidades perdieron vigencia porque la ciudad ya no es un caserío junto al río o una promesa de progreso, es una urbe ciertamente adulta, que no quiere quitarse los pañales. Hasta el cuento de que somos una ciudad joven es viejo. Es hora de que Barranquilla se piense con apego a su pasado a ver si se cimenta un futuro que no se vea arrastrado por los arroyos.
La idea del patrimonio histórico en una ciudad donde se ha tumbado al menos la mitad del Viejo Prado y donde se reemplazan los árboles de mango por palmeras, está un poco desdibujada en el imaginario urbano. Es interesante, por ejemplo, el esfuerzo de la última administración por rescatar el centro de Barranquilla. Este gesto refuerza la creación de identidad. Entender el centro como un patrimonio cultural y no como un barrizal, es da una sensación de historia y pertenencia que antes sólo asociaba con el Carnaval.
La identificación de la ciudad con el alcalde nos muestra que estamos llegando a un punto en el que existe tal cosa como “unos valores barranquilleros”, que se prolongan hacia el “siempre ha sido así”. Son todas generalizaciones y estereotipos que tienen un valor intangible pero que muestran que la ciudad ha salido de la adolescencia y se está reafirmando como un individuo.

Suena el vals de quinceañero y pienso en mis amigos con su pintica planchada , tan elegantes, tan encantadores, tan Char, y entiendo porque la ciudad se enamora. Eso dice más de la ciudad que del alcalde, nos dice qué nos gusta, qué queremos ser. Entenderlo reafirma la identidad de la ciudad y la ancla. Eso es valiosísimo, incluso si Alex Char nos parte el corazón.

2 comentarios:

Armando dijo...

Te falto dueño del Junior y de la Olimpica en el sueño aspiracional del barranquillero.... Me acuerdo que el dia de la posesion el fue el que anunucio la llegada de Giovanny Hernandez a Junior y aseguro que nos iban a salvar del descenso....

Diana C dijo...

y entonces porque los barranquilleros, incluyendo alcalde, insisten en demoler el edificio de la Caja Agraria, el cual simboliza ese progreso que segun citas siempre buscó la ciudad. Este afán por borrar una huella, que es reconocida como Monumento Nacional, no lo entiende mi retórica sobre el patrimonio.

muy bellas tus notas sobre el muelle Puerto colombia.